¡Gestiona mejor tu tiempo!

Nos despertamos pensando en la lista infinita de cosas y recados que “debemos” hacer. Chequeamos el móvil en la búsqueda casi obsesiva de urgencias que solucionar, contestamos un mensaje en las redes sociales y, de paso, nos ponemos a mirar lo que algún seguidor o amigo en el otro lado del mundo ha compartido durante la noche. Así empieza otro día que, por lógica, terminaremos agotadas en la cama.

Una carrera a contrarreloj en la que, desafortunadamente, también nuestras relaciones más cercanas quedan “atrapadas”. ¿A cuántas nos pasa? ¿Cuántas veces caemos en la vorágine de hacer y hacer más o atender más y más estímulos externos? Por eso en Bepow hemos decidido buscar soluciones de la pluma de una experta en la productividad, Stefania Dalle Pezze, que escribe este post.

Este tipo de actitudes de atender a tantos estímulos externos tiene un efecto negativo en nuestra capacidad para mantener la atención, como recoge un artículo de Harvard Business Review en el que se analiza el coste del chequeo constante de los emails. En él recalcan como un estudio conducido por la universidad de California-Irvine dice que podemos tardar hasta 20 minutos en retomar una actividad que ha sido interrumpida.

No es de extrañar entonces que pasar el día corriendo de lado a lado en una jornada totalmente fragmentada nos lleve a sentir estrés y agotamiento.

Gestionar mejor nuestro tiempo y, sobre todo, nuestra atención, se ha convertido en una prioridad a la que no podemos dar la espalda ya que nos afecta a medio y largo plazo. Es que, como bien argumenta Stephen Covey en su famoso libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, no es tan importante producir en el presente como asegurar que tenemos “capacidad de producción” a medida que el tiempo pasa.

Por esto, considero que todas podemos sentirnos mejor y gestionar mejor nuestro día a día gracias a dar pequeños cambios cotidianos desde hoy mismo. Por ello, aquí he recopilado algunos consejos que nos ayudan a mejorar la productividad para así dedicarnos a lo más importante en nuestra vida y vivir una vida más equilibrada.

1- Tomar conciencia de las actividades que nos restan energía y tiempo. El primer paso para cambiar una situación es conocerla. Por eso debemos tener la valentía de pararnos a observar qué actividades, tanto en nuestra vida personal o profesional, nos están robando tiempo. Y la mejor forma de hacerlo es anotándolo.

2- Elegir cambiar. Aún estando incómodas en una situación, si no decidimos que ha llegado el momento de cambiarla, jamás daremos los pasos necesarios para mejorar. Podemos elegir no vivir en el agobio y el estrés y abrazar una nueva forma de vivir, más feliz, más respetuosa con nuestro tiempo y nuestros recursos.

3- Cuidar nuestros niveles de energía física, mental y emocional. Buscar herramientas, aplicaciones o recursos que aceleren nuestro ritmo diario no sirve de nada si no procuramos tener energía física a través de rutinas y hábitos saludables; o si no estamos emocionalmente y mentalmente fuertes. Caeremos en la tentación de hacer solo lo urgente y dejaremos de lado las cosas importantes que nos requieren mayor atención y dedicación.

4- Aprender a decir no. Demasiadas veces pensamos que hacer más nos evitará la sensación de no llegar a todo, cuando la habilidad fundamental para conseguirlo es la de decir NO. Evitar aquellas distracciones, opciones o situaciones que no solo nos restan tiempo y energía, sino que no nos reportan ningún beneficio ni de carácter económico ni emocional. Como apunta Warren Buffet, “la diferencia entre las personas de éxito y las que no lo son es que las primeras dicen NO el 99% de las veces”.

5- Delegar. Admitir que no podemos llegar a todo solas es sano e indispensable para crecer. No podemos ser buenas en todo, ni mucho menos excelentes. Por eso, si perdemos tiempo en actividades que no se corresponden con las habilidades personales, quedaremos atrapadas en la famosa “rueda del hámster”. Si nos dedicamos a tareas poco o nada prioritarias, en lugar de dedicarnos a aquello en lo que nuestra contribución es mayor y única, jamás llegaremos a la excelencia. (Esto lo explica muy bien Malcolm Gladwell en su grandioso libro “Fuera de Serie”). Además, en el momento en que aprendemos a delegar gran parte de muchas tareas cotidianas, de inmediato notaremos mayor bienestar, satisfacción y confianza.

6- Empezar el día con lo más tedioso. Tal y como recomienda Brian Tracy en uno de sus libros más famosos, “Cómete ese sapo”, deberíamos empezar la jornada dedicándonos a aquellas tareas importantes pero que nos requieren más atención y -a veces- esfuerzo pero que tendemos a postergar. Con este simple truco al menos terminaremos la jornada sintiendo que hemos “logrado” un fin en vez de sentir que no por estar muy ocupadas hemos realizado todo lo planeado.

¿Conocías algunas de las soluciones que te hemos presentado aquí, amiga Bepow? ¿Con cuál de ellas te quedas? Nosotras ya estamos poniéndolas en práctica poco a poco y te iremos contando más descubrimientos.

FUENTES:

 

 

Por: Stefania Dalle Pezze, formadora y asesora en productividad y organización. 

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