Cómo reaccionar si estas sufriendo acoso laboral

Del “todo es posible” a “total, para qué”: a vueltas con el hostigamiento en el trabajo.

Has pasado, en tres palabras, del “todo es posible” al “total, para qué”. Has llegado a desistir de tu ética laboral y empezado a autodenigrarte, a comer o beber demasiado,  a cometer fallos en el entorno laboral antes impensables.  Y todo porque un trabajador —normalmente tu jefe—se dedica a hacerte la vida imposible. El miedo te atenaza y no te deja sentirte libre.

Se trata de acoso laboral y lo importante es que seas consciente y, una vez asumido, sepas cómo enfrentarte a ello.

Aquí te dejamos siete puntos a tomar en consideración:

1- ¿Estoy sufriendo acoso laboral?

Hay varias definiciones sobre qué es exactamente acoso laboral pero una de las más diáfanas lo califica como “una situación laboral en la que una o más personas sufren una violencia psicológica, un acoso moral u hostigamiento ejercido de forma sistemática y durante un tiempo prolongado, por parte de un superior o, incluso, de compañeros de su mismo nivel jerárquico”.

Es decir, no se tratará de un episodio puntual, sino de algo prolongado y sistemático en el tiempo. El objetivo, normalmente: que te vayas del trabajo voluntariamente o destruirte moral y psicológicamente.

2- Síntomas:

El hostigamiento laboral es, por tanto, tortura psicológica. Y se hace notar con episodios de ansiedad, malestar general. El trabajo se convierte en sinónimo de inseguridad o enfados, desgana o diligencia exagerada. Todo empeora por momentos y la hipervigilancia puede devenir en episodios puntuales de paranoia.

Como explica la experta en estos temas Michele Woodward en un webinar interactivo con el Harvard Business Review(min. 6), el impacto del acoso laboral es tremendo puesto que, al socavar tu personalidad, te vuelves ineficiente en el trabajo, no cumples tus objetivos y se te hace simplemente imposible el entregar tus encargos.

Todo ello no solo puede llevar, lógicamente, al síndrome del burn-out(conocido popularmente por “estar quemado”), sino que los efectos los pagarás además a largo plazo, según los científicos de la Association for Psychological Science.

Date cuenta: no solamente estás perdiendo tiempo de vida, sino alegría y entusiasmo, ganas de bailar.

En cambio, lo que se te ofrece es una factoría de malestar que solo aspira a cercenarte la vida. Y surge la temible pregunta: ¿qué he hecho mal?

El aislamiento entonces va incrementándose y también todos esos síntomas relacionados. Dejas de hacer deporte, no quieres salir a “pasarlo bien” y, si tienes pareja, empiezan los problemas serios dentro de ella.

El ánimo depresivo se intensifica y no sabes salir del laberinto emocional.

Sobre todo, porque te auto-inculpas cuando tú eres solo la víctima.

3- Asúmelo

Como en todo problema psicopatológico, lo primero para buscar remedios es la asunción del problema y llamarlo por su nombre.

En el caso del acoso laboral, la perfidia del proceso es que, si el acosador lo hace bien y se mantiene lo más anónimo posible, la víctima comenzará a auto inculparse y a perder la autoconfianza.

Es decir, frente a sus primeros síntomas de reacción sana, tenderá a asumirse a sí misma como causante del hundimiento, enmascarando así al verdadero culpable, el acosador.

4- Hazlo público

Una vez delimitado, es importante que afrontes con decisión y valentía el siguiente paso: hacerlo público, transmitirlo, hablar de ello, contarlo.

Es fundamental porque una persona tóxica del calibre de un acosador o acosadora seguro que tiene más cadáveres en el armario, que es reincidente. Es decir, al denunciarlo, proteges a futuras víctimas. Eso es cazar al cazador.

Y a la vez, por paradójico que resulte, también le proteges a él o ella, sí, de su propia naturaleza —o al menos actitud prolongada en el tiempo—mal sana.

Las  características de un acosador laboral son, por norma general, las de un sociópata. Es decir, un ser humano que en apariencia puede ser capaz de empatizar pero que, enrealidad, no siente nada —nada que no esté unido al interés propio—por el prójimo; que se considera moralmente superior y cree que hace lo correcto acosando a su víctima.

Si se trata de un superior, está siendo nefasto como profesional, puesto que en vez de gestionar el talento (como es su deber), apenas gestiona nada que no sea su propio ego.  Según apunta el Harvard Business Review,  los “acosadores salen tremendamente caros para las empresas en términos de productividad y pérdida de recursos de talento humano”.

5- Entiende que es un delito

Otra razón para denunciarlo públicamente es que el acoso laboral no es un juego ni una broma, de hecho, está codificado como delito tanto en Colombia como en España.

Nada extraño, en cuanto que mobbing proviene de mob, sustantivo que se atribuye a la mafia o a una organización criminal.

6- Recopila pruebas

Una vez decidas denunciar, se presentan varias vías. Una de ellas es acudir a entidades dentro de la misma empresa que tengan en sus funciones ocuparse de este tipo de asuntos, por ejemplo, un comité de salud o seguridad.

También se puede sopesar acudir a los representantes legales de los trabajadores.

Pero no al departamento de personal o a compañeros de trabajo, ni tampoco lo hagas público en blogs, redes sociales y similares.

Otra vía de las principales es la judicial, aunque es difícil demostrar la facticidad del delito frente a un juez. Sobre todo, porque el delincuente se habrá tomado muchas precauciones para que no se pueda probar nada, para que todo resulte nebuloso.

Por ello, sigue un protocolo y recopilatodos los documentos posibles —correos electrónicos, todo lo compartido en el ordenador, fotografías, testimonios de testigos, etc.—, apoder ser antes de la denuncia o de la (auto)expulsión del puesto laboral.

7- Sana tus emociones

Una de las persistentes técnicas del mobbing es que su táctica de fondo consiste precisamente en que la víctima tenga que estar siempre al vilo, sin descanso, abducida emocionalmente, extenuada.

Por eso, mientras llega la resolución, ya sea laboral o judicial, la víctima ha de soltar lastre y distanciarse emocionalmente de lo que seguramente ha sido un proceso o desenlace profundamente injusto.

En esta línea, la investigadora especializada en bullying (similar al mobbing) Janice Harper escribió tres piezas (que pueden encontrarse aquí, aquí y aquí) dedicadas precisamente a “cómo sobrevivir” a este tipo de acoso.

Entre sus recomendaciones más destacadas para regenerarse: hacer deporte, no tomar más notas de ello (después de protocolarlo como hemos visto en el punto anterior), gestionar las emociones (evitando el odio, la venganza o el rencor), consultar con un médico o especialista, “desconectar” con viajes, cursos o comedias, trabajos en y para la comunidad, etc.

De este modo, mantendras la pólvora seca en tu interior. Y podrás levar anclas y llegar a buen puerto hacia otro destino laboral y personal en el futuro.

Por Ricardo Ginés, Periodista especializado en política internacional y liderazgo.

 

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