Cómo canalizar tu enfado de manera positiva

Nuestro colaborador, el periodista Ricardo Ginés, nos ofrece, en este artículo para Bepow, los 6 puntos clave para gestionar nuestra ira y sacarle el mejor partido.  

 How dare you?!” (¿Cómo os atrevéis?). La pregunta enfática de la adolescente Greta Thunberg levantó ampollas en la Cumbre sobre Acción Climática de la ONU que tuvo lugar a finales de septiembre. Y se hizo viral al momento. Denunciaba un “crecimiento económico eterno” que se llevaría al planeta por delante, sin posibilidad de habitar otro. 

Pero lo que más llamaba la atención era lo iracunda que estaba esta chica de 16 años. Greta, visiblemente consternada, mostraba un enfado difícil de ignorar.  

Ahora bien, ¿es positiva una reacción tan airada para alcanzar objetivos políticos? ¿O es un fallo gravoso de gestión emocional? 

Y otro ejemplo, uno que ya es historia deportiva. 

Los tenistas John McEnroe y Björn Borg hicieron época. Y no solo por sus triunfos sobre la pista. Aparentemente, ambos no podían estar más lejos el uno del otro. Si el primero era pura pólvora y  sus enfados  llegaron a menudo a los titulares, Borg era gélido, un “robot tenístico frío y carente de emociones” y no parecía mostrar ni tener ningún sentimiento. 

En  una entrevista reciente,  McEnroe vuelve la vista atrás y reconoce que sus enfados llegaron a ser “una adicción” difícil de superar. Se reconoce en una especie de “fumador empedernido que no podía dejar el hábito”. 

Ahora bien, las mujeres tienden a expresar su enfado  de otra manera. Supuestamente, las féminas suprimen bastante esta emoción, prefieren no soltarla directamente, así que sus palabras pueden llegar a ser más duras y cortantes que las de los hombres, ya de por sí más dados a la violencia, también física.  Al mismo tiempo, ¿quizás sea más positivo para ellas saberla sacar a tiempo y gestionarla de forma adecuada? 

El ejemplo de un líder de la lucha por los derechos civiles de las minorías como es  el reverendo Martin Luther King nos ayuda a situar la necesidad del enfado en las vías adecuadas. La biografía de King estuvo  dominada por episodios de gran enfado  debido a la persistente injusticia con la que eran tratados afroamericanos como él. Poco a poco, empero, aprendió a canalizar la energía de su ira para trascenderla y potenciar así un gran cambio social

¿Cómo lo hizo?  Como ha puesto de manifiesto el prof esor de liderazgo  de la Business School de Columbia,  Hitendra Wadhwa,  a propósito de King, “los grandes líderes no ignoran su ira, ni se dejan consumir por ella. En cambio, canalizan la emoción en energía, compromiso, sacrificio y propósito. La usan para intensificar su juego. E infunden a las personas a su alrededor esta forma de ira constructiva para que ellos, a su vez, puedan ser infundidos con compromiso, sacrificio y propósito de energía.” 

Incluso para la filósofa Martha Nussbaum, King de nuevo es el ejemplo adecuado a la hora de analizar  cómo sacar provecho de la propia ira convirtiéndola en algo positivo. 

Lo manifiesta de esta manera en una reciente  entrevista para la revista Newsweek: “Martin Luther King Jr. es mi modelo sobre cómo pensar en la ira pública… Sus problemas como  guardián  (de un amplio grupo social)  eran bastante diferentes; trataban sobre cómo dar forma a las emociones dentro de su propio movimiento, así como al público en general. Lo que expuso es que la ira tiene una parte de protesta, donde dices que se ha hecho un mal terrible y no debemos permitir que eso vuelva a suceder. Pero también tiene una parte retributiva, donde la intención es infligir dolor a las personas que nos causaron dolor. Consideró ese camino inútil porque no es progresista ni radical: es solo una forma fácil de actuar.”  

Por todo ello, el enfado no es necesariamente malo, porque, entre otras cosas, nos ayuda a estar más atentas frente a un problema. A saber que estás frustrándote. O nos sirve como fuente de energía para precipitarse a intentar resolver un conflicto. 

Pero estar malhumorada no es suficiente, así que, para sacar conclusiones, seis recomendaciones para saber cómo enfrentarse a la ira propia y lograr una gestión positiva de esta emoción. 

En realidad, los consejos a este respecto se parecen mucho, desde los extraídos del exclusivo medio para la élite de los negocios Business Insider, hasta los de la ONG Building Self-Sufficiency (BOSS), muy centrada, como King, en ayudar a la comunidad afroamericana y “luchar contra las causas profundas de la pobreza”, vuelven siempre los mismos o similares:  

  1. Detente un momento e intenta ganar una distancia con la situación a través, por ejemplo, del deporte, la meditación, contando hasta 10, tomándote una pausa…
  2. Cuando vuelvas a poder enfrentarte a la situación causa de tu enfado  y comunicarte, utiliza la primera persona, el “yo”, para evitar echar la culpa a alguien o criticarla. Por ejemplo, ¨estoy enfadada porque te has levantado de la mesa sin recoger tu plato¨, en vez de, “Nunca haces nada en casa”. 

3. Piensa pronto en posibles soluciones para el problema. Intenta comprender a la otra persona u otro punto de vista. 

  1. De nuevo, cuando expreses las causas de tu enfado, intenta evitar las palabras lapidarias, terminantes, como los adverbios “jamás”, “siempre”, etc. puesto que no dejan mucho espacio de diálogo. 
  2. Como King, intenta anteponer tu distancia emocional, evitar tu amargura por la injusticia y  enfatiza la  posibilidad de perdonar, para lograr mejores puentes hacia tu prójimo.

6.  Utiliza el humor, pero no así el sarcasmo, que puede ser hiriente, para intentar quitarle hierro al asunto y evitar una escalada negativa.

 

 

Por: Ricardo Ginés. Periodista.

 

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