Gina Cetina, experta en finanzas y negocios internacionales

La experta en negocios internacionales y finanzas nos inspira a ir por nuestros sueños, traspasar barreras y salir de nuestra zona de confort

Para Gina Cetina no hay reto inalcanzable, ni barrera que no ceda ante nuestros sueños. Esta ejecutiva que ha trabajado con Coca-Cola, Loreal, SAB Miller… y ahora se dedica a la banca de inversión en Lazard, una de las principales compañías de asesoría mundial en fusiones y adquisiciones, tiene tiempo para todo y se reinventa cada día porque su secreto radica en permanecer en movimiento y no tenerle miedo al cambio: “al contrario, siempre soñar con otros retos y no sentirme nunca complacida o satisfecha en lo que alcanzo o donde estoy”, afirma con alegría contagiosa. Y remata: “desear un poco más hace que te sientas siempre con hambre de querer aprender, de querer soñar, de querer construir”.

¿Cómo llegó ahí? La historia empieza con sus estudios de finanzas y relaciones internacionales en Colombia. Antes de terminar la carrera, viajó a Australia para obtener un double degree en finanzas durante su último año de estudio e hizo allí su MBA. Y, contra todo pronóstico, consiguió trabajar en su profesión ubicándose en una consultora de finanzas australiana muy grande a tiempo completo. “Yo creo que al final una tiene que ir a por sus sueños, no matter what”. Y ese es su primer consejo para nosotras.

Empezó trabajando en Sidney en asesoría financiera para compañías que estaban en reestructuración en Australia, luego pasó a Coca-Cola Australia, donde empezó en el área financiera como analista de costos y después ascendió a gerente de estrategia y planificación para Asia Pacífico. Como nunca había trabajado en Colombia, salió una vez más de la comodidad y pidió el traslado. Llegó como gerente de planificación financiera de SAB Miller para Latinoamérica.

“Si a ti se te abre una oportunidad y una puerta, dale, dale con todo, porque alguien o alguna energía o algo te llevó allá y tú vas a ser capaz de hacerlo”.

Ese salto de confianza es su segundo consejo, porque está segura de que, al final, nuestras experiencias nos abocan hasta donde estamos, “pues, obviamente, nadie te va a contratar si no cree que eres capaz de hacer lo que te requiere; pero muchas veces la gente desde afuera lo valora mucho más rápido que tú misma”.

¿Cómo logró desarrollar esta actitud ante la vida? Tras muchas experiencias, pero la que más le marcó fue un accidente que dejó a su mamá en coma durante dos años en un hospital. Eso la llevó a pensar que hay cosas a las que se les presta demasiada atención cuando no valen la pena. De esta manera, aprendió a centrarse en lo fundamental y a cuestionarse: “¿qué más da arriesgarme después de todo lo que he vivido?” En momentos así, Gina se ha lanzado, le va mejor y se convence cada vez más de que el temor al cambio no tiene razón de ser.

“Yo creo que al final una tiene que ir a por sus sueños, no matter what”.

Le encanta tener To Do List de todo e inicia cada año con una lista de sueños en la que incluye siempre algo nuevo: desde aprender a bailar ballet o flamenco, hasta leer un libro o incluso viajar a algún lugar del mundo que no conozca. Ha vivido en Hong Kong, en Vietnam, en Colombia, en Australia y, ahora, en Panamá.

¿Pero cuándo es el momento de hacer un cambio?, os estaréis preguntando, ¿verdad, chicas? Ella responde sin pensarlo, porque ese es el principio fundamental que rige su vida: “si hay algo que no te hace feliz, sea el trabajo, una energía, una persona… tienes que cambiar, necesitas un cambio”.

Nos da pistas sobre las preguntas que nos pueden ayudar: ¿A dónde pudiera ir? ¿Qué conocimientos debo fortalecer más? ¿Qué gente quisiera conocer? ¿Qué lugares me falta por visitar? “Entonces, sencillamente la lista se vuelve innumerable y siempre estás reinventándote a ti misma”, apunta. Y nos confiesa un secreto para saber si vamos por el camino correcto: “el cambio se mide con la felicidad”.

“Si hay algo que no te hace feliz, sea el trabajo, una energía, una persona… tienes que cambiar, necesitas un cambio”.

En sus propias palabras, su adrenalina es la felicidad, un placer interno que la llena de ganas de seguir viviendo, por eso nos invita a las chicas Bepow a que seamos aventureras, a asumir riesgos, a reinventarnos en todas las facetas de nuestra vida, a decir sin miedo lo que pensamos y a recordar que agregamos mucho valor como mujeres porque tenemos una forma distinta de ver la vida.

Gina empieza su día atendiendo a sus hijas de 5 y 7 años para enviarlas al colegio, haciendo ejercicio, luego continúa trabajando y, finalmente, regresa a su casa para jugar con ellas. Van a surfear, de camping… y aprovecha cada experiencia para enseñarlas a ser felices. Tras jugar con ellas y acostarlas a la noche, aún le queda energía para salir con su esposo a bailar o a jugar al tenis. Aunque comparte con nosotras que sueña con bajarle las revoluciones a su vida, prevé que eso será en mucho tiempo más, porque apenas tiene 38 años: “Estoy dejando los capítulos de mi libro abierto. No quiero escribirlo ya, solo lo que tengo en este momento y en el corto plazo. De ahí en adelante, es un libro en blanco para seguirlo construyendo”.

Por: Cristina Callejas

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