Gabriela Ilian Ramos Patiño, directora de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)

Las mujeres tenemos las capacidades, pero tendemos a minimizar nuestro impacto” 

Gabriela Ilian Ramos Patiño es la Directora de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y desde el año 2006 realiza la labor de Sherpa, que consiste en coordinar las contribuciones y la participación del organismo mencionado en las reuniones de los grupos G20 y G7, así como otras cumbres. Habla tres idiomas (español, inglés y francés, y un poco de italiano) y aún siente que tiene muchas tareas por cumplir, una de ellas, lograr avanzar en la igualdad y los derechos de las mujeres.   

Gabriela comparte con las chicas Bepow cómo logró convertirse en licenciada en Relaciones Internacionales en la Universidad Iberoamericana de México, obtener su título de Maestría en Políticas Públicas de la Universidad de Harvard, criar a sus hijos, tener un hogar y mantener su independencia en todos los sentidos, sin dejar de ser la mujer que es.  

Parte de su trabajo es apoyar a los países en el avance de sus agendas de crecimiento incluyente, sin embargo, su mayor motivación está relacionada con su hermana, quien falleció en 2017 durante el sismo del 19 de septiembre en México: “ella fue madre soltera y eso la llevó a enfrentarse con los sesgos de una sociedad machista que discrimina a las mujeres, pero con esfuerzo e inteligencia logró superarlo y alcanzar grandes éxitos para ella y para su hija”.  

“No tienes que decidir entre tu carrera y tu familia, pero tienes que hacer arreglos que te permita tenerlo todo” 

Pese a ello, prosigue, “esta vida maravillosa no puede esconder el hecho de que en México aún se despide a mujeres cuando están embarazadas, o de que las escuelas tradicionales no aceptan niños sin el acta de matrimonio de los papás. Esto debería ser ilegal y no lo es. Mi hermana tuvo todas las herramientas y el apoyo para salir adelante (hasta logró estudios universitarios con beca mientras trabajaba), pero hay muchas mamás solteras en situaciones de gran vulnerabilidad. A mí me gustaría tener una fundación para apoyar a las mamás solteras”, dice y promete seguir luchando por la igualdad y los derechos de mujeres como tú y yo. 

Si bien Gabriela cuenta con el apoyo de su esposo y de su familia, y ha tenido jefes que la han impulsado, al igual que muchas de nosotras se enfrentó a la elección de carrera profesional o maternidad. Y fue en ese momento cuando se le hicieron evidentes las necesidades especiales que tenemos las mujeres: “cuando me embaracé, me di cuenta que efectivamente éramos diferentes, pero yo no podía cambiarlo, lo único que podía hacer era ajustar mi situación. No tienes que decidir entre tu carrera y tu familia, pero tienes que hacer arreglos de cierta manera que te permita tenerlo todo”, explica. Además, también se percató de que  “el mercado laboral no tiene espacio para acomodarnos, por la forma en que hemos conformado nuestras economías y nuestras sociedades”.  

No obstante, su análisis no se detiene ahí, la motivan las mismas preguntas que muchas de nosotras nos hemos hecho alguna vez.  

¿Por qué cuando tienes un bebé tienes que renunciar a realizar tu carrera profesional? ¿Por qué el mercado laboral no permite que haya posiciones laborales de alto nivel de 3 horas al día?  ¿Cómo lo hacemos? Ella da la primera respuesta: “Tenemos que seguir peleando por cambiar el entorno, tenemos que cambiar la mentalidad de que más horas te hacen más productivo, que debes trabajar 24/7. Solo así tendremos sociedades mucho más equilibradas, lo cual redundará en beneficios para hombres y para mujeres”.  

“En la medida que tienes más mujeres valiosas para el mercado, en esa medida el mercado las va a querer guardar”.  

Como experta en políticas públicas, sabe que esto se puede demorar porque depende de cada país, pero de momento comparte con Bepow algunas ideas de las cosas que le han funcionado en su vida: “Mientras tanto tienes que ser superestratégica, invertir en ti y hacer todo lo posible para volverte indispensable en la empresa que trabajes, en el gobierno que trabajes y en donde tú estés”.  

El camino para ella empieza con la preparación: “estudien, trabajen duro, háganse indispensables, sean unas joyas; porque nuestras contribuciones son demasiado valiosas como para perderse. Las mujeres no nos vendemos bien, hacemos mucho trabajo, pero no nos vendemos como indispensables”. Básicamente, opina, porque en nuestras sociedades “se ve mal que una mujer se esté autopromoviendo, que es lo que los hombres hacen todo el día”. 

Estas dinámicas que pasan desapercibidas en las empresas son una muestra de que “las mujeres tenemos menos confianza en nosotros mismas, nos promovemos menos, hacemos menos ruido con nuestras contribuciones y éxitos, demandamos menos, creemos que se ve mal una mujer pidiendo”. Y para contrarrestar esta creencia, ella misma nos da la clave: “primero, da resultados y, una vez que das resultados, entonces sí, véndelos caros y no tengas miedo de exigir y negociar duro tus derechos”.  

“Cuando tengas dudas ¡aviéntate! Nunca sabrás de lo que eres capaz si no te lo permites a ti misma”.  

Segundo, continúa, “tenemos que ser mucho más estratégicas, creernos más, que te sienten en los lugares importantes, porque si no, te ponen en la otra esquina y ya nadie se acuerda que tú estabas ahí”. “Aprende, arma tus capacidades, tu prestigio y, luego, se muy demandante, porque de lo contrario, no te escuchan”, explica.  

Dicho todo lo anterior, Gabriela reconoce que “hoy hay un nivel de conciencia diferente sobre la desigualdad y los gobiernos están poniendo mucha atención al tema de equidad”. Pero para seguir avanzando le parece necesario aumentar los incentivos, ya sea la paternidad dual en las empresas (y promover que los hombres los utilicen), adoptando leyes anti-hostigamiento o revisando que no haya leyes discriminatorias.  

Esta mexicana de armas tomar sueña con sociedades más justas y comparte con nosotras sus ideas, con las que Bepow está totalmente de acuerdo: “tenemos que repensar la forma en que construimos la economía, tenemos que concienciarnos de que, con algunos cambios en las estructuras laborales, la sociedad se puede seguir beneficiando de la contribución de las mujeres, de los talentos femeninos, para que no los desperdiciemos y, a la vez, podamos tener sociedades más equitativas que se preocupen por la familia”.  

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