Raha Moharrak, primera mujer de Arabia Saudita en escalar el Everest

La saudita asegura que, pese al coste social que le ha supuesto su hazaña de coronar las siete cumbres del mundo, lo volvería a hacer porque lo contrario sería no ser fiel a sí misma.

Para Raha Moharrak, la hazaña de convertirse en la primera mujer saudita en escalar el Everest y los otros seis picos más altos de este planeta no ha llegado sin grandes sacrificios por su parte. Y no sólo por los mismos que otras deportistas han tenido que soportar, como entrenamientos extenuantes, disciplina y riesgo; sino que, para ella, una mujer árabe, en concreto de la conservadora Arabia Saudita, subir a la cima del mundo le ha costado que la hayan encasillado socialmente y le puede costar hasta su propio futuro sentimental.

“Estoy orgullosa de quien soy y a donde he llegado, pero eso me ha supuesto sacrificios. Voy a cumplir 33 y me gustaría casarme, pero no creo que ningún típico hombre árabe quiera casarse conmigo; no soy vista como la chica típica, soy vista como alguien diferente, alguien único, y eso puede ser bueno o malo. Es muy difícil ser un individuo tan diferente en un mundo lleno de gente que no necesariamente aprecia individualidad”, confiesa a BEPOW.

No tener un marido musulmán le acarrearía muchos problemas dentro del Reino wahabita. Aún así, y pese a que desde el principio supo las consecuencias que conllevaría perseguir su sueño de coronar las siete cumbres del mundo (el Everest, el Kilimanjaro, el Monte Vinson, Aconcagua, Kala Pattar, Pico Orizaba y el Iztaccihuatl), lo volvería a repetir.

“Quería vivir una vida de aventura.”

“Lo hice porque la alternativa sería vivir una vida que no era la mía, sería no ser fiel a mí misma, mentirme a mí misma, decirme que era otra cosa… No… Yo elegí ser diferente, porque no tengo otra opción, soy diferente, no hay nada que pueda hacer al respecto”, nos cuenta.

De modo que, aún sabiendo que ha sido “etiquetada por la sociedad en una categoría de la que nunca voy a poder salir”, lo tiene claro y comparte con todas las mujeres BEPOW que, si queremos tener éxito, si queremos subir a nuestras propias cumbres, “no es suficiente con pedir o querer algo, tienes que hacer sacrificios, priorizar, poner tu tiempo . No es quiero esto y dámelo, es: lo quieres, ve a por ello y cógelo”.

Para llegar a lo más alto, “necesitas disciplina, paciencia, ser un team player, pensar en los demás; tienes que ser una persona fiable, cumplir tu palabra. Mucha gente dice que hace cosas pero no las hace. Si no tienes disciplina para lo que comes, para llegar a tiempo, ¿cómo vas a cumplir tus sueños? Son pequeñas cosas que tú construyes con tu carácter”, asegura.

“Creer en ti misma conlleva años, pero necesitas empezar en algún punto y tienes que empezar por lo pequeño.”

Pero lo primero, según Raha, es tener confianza en nosotras mismas y, para ello, “el primer paso que tiene que dar una mujer es creer que se merece lo que quiere en la vida: el trabajo que quiere, la posición que quiere… Porque si tú no piensas que te lo mereces, no vas a ir a por ello”.

Sí, lo sabe, muchas no tenemos la “suerte” de poseer esa confianza que Raha se forjó en su niñez al calor de una familia abierta y cariñosa, que respetaba su espíritu libre; pero considera que esa confianza se puede trabajar, “creer en ti misma conlleva años, pero necesitas empezar en algún punto y tienes que empezar por lo pequeño, eligiendo lo que llevas puesto, eligiendo la vida que deseas”.

Y prosigue: “muchas mujeres no tienen el valor de decir NO cuando alguien les pide algo, decir ‘yo no quiero llevar eso’ o ‘no quiero comer eso’… Tu opinión importa y lo que quieres importa”.

“Estoy orgullosa de quien soy y a donde he llegado, pero eso me ha supuesto sacrificios.”

Y puede ser, como le ocurrió a ella, que no sepas cómo vas a materializar tus sueños. Ella solo supo que “quería vivir una vida de aventura”, no que quería subir montañas. “A veces lo que te guía es el lugar donde no quieres estar, no el lugar adonde vas. No sabía a dónde iba, pero sabía que no quería estar parada donde estaba”.  En cuanto lo supo, hizo todo lo posible para que sus padres la apoyasen.

“Les probé lo que realmente quería. Siempre me preguntan que si tuviese una hija, le dejaría subir una montaña. Y siempre se sorprenden porque contesto que no. Pero si mi hija se levanta pronto, va al entrenamiento y ahorra todo su dinero para el equipo… si veo todo eso, la dejaría”.

Y así consiguió Raha el apoyo de su familia y poder subir a la cima más alta del mundo, porque “yo estuve en la cima de la montaña, yo icé la bandera, pero no llegué ahí sólo por mí misma. Nunca estuve por mí misma. Tengo mucha, mucha suerte de poder decir esto. Tengo unos padres que me quieren, creen que estoy loca, no siempre están de acuerdo conmigo y al principio no me apoyaban, pero después lo hicieron”.

“Lo hice porque la alternativa sería vivir una vida que no era la mía, sería no ser fiel a mí misma, mentirme a mí misma.”

Una parte de la sociedad tradicional de Arabia Saudita, sin embargo, no ve con los mismos ojos sus mérito. “Que la gente no me entienda no es nada nuevo. Una vez que pares de intentar agradar a todo el mundo, serás una persona mucho mas feliz”. Eso no significa que Raha no sufra, “siempre hay sufrimiento cuando se trata de algo tan emocional; pero es parte de la vida, necesitas priorizar cuáles son las cosas de las que quieres preocuparte y cuáles son las cosas por las que no quieres preocuparte. No es fácil. Y después hay cosas que no puedes controlar, no puedes controlar todo el tiempo cómo te sientes, las emociones son las emociones; pero sí puedes controlar quien mantienes a tu alrededor. Siempre le digo a la gente: ‘si alguien no es bueno para ti, haz un esfuerzo para no tenerlo en tu vida’.

Para Raha, lo más importante es “tener un buena relación contigo misma. Muchas de nosotras no sabemos cómo ser felices solas, la mayoría lo es cuando está con gente o con cosas. Tienes que probar a estar feliz sin cosas, sin gente, contigo misma. Y cuando digo feliz no quiero decir feliz todo el tiempo, pero funcionalmente feliz, sin pensar que hay algo mal contigo si estás sola o no tienes este coche”.

Con esa buena relación consigo misma a solas, es como ha conseguido esta valiente saudita coronar todas esas cumbres, siempre consciente del apoyo de sus padres y sus amigos, y sin que la frene la gente que no la ve con buenos ojos. Así, y pese a todos los sacrificios, Raha ha hecho realidad sus sueños y, no sólo eso, ha abierto las puertas para que muchas otras mujeres en su país los persigan y nosotras, en el resto del mundo, donde quizá tenemos más facilidades, también lo hagamos.

 

 

Por: Carla De la Vega. Escritora y periodista.

No Comments Yet

Comments are closed

%d bloggers like this: