Paola Pinilla, astrofísica becada por la NASA

La astrofísica colombiana, becada por la NASA y ganadora de uno de los premios más prestigiosos del mundo, aconseja “centrarnos en nuestras fortalezas”

La carrera de Paola Pinilla ha sido meteórica, nunca mejor dicho. La astrofísica colombiana, a sus treinta y dos años, ha trabajado ya en la Agencia Espacial Europea, ha sido galardonada por la NASA con la prestigiosa beca Hubble y, en este 2018, ha ganado uno de los premios más prestigiosos del mundo en su campo, el Sofja Kovalevskaja.

Con la dotación de este reconocimiento a sus estudios, ha formado un equipo de investigación en EEUU para ahondar en su investigación sobre la formación de planetas alrededor de estrellas jóvenes. Un recorrido que parecía inimaginable cuando era pequeña y leía los libros de astronomía con su hermano; o incluso cuando estudió Física en la Universidad de los Andes.

Lo más importante es saber cuáles son nuestras fortalezas, “saber en lo que eres buena y trabajar para mejorarlo”.

Pero, como declara a Bepow, “todos los sueños van creciendo con el tiempo” y “todo se va haciendo poco a poco, con pasos a medio plazo o largo plazo que hacen que los sueños se vean más cerca”. Eso sí, asegura, hay que “correr el riesgo”. Lanzarse. “Los miedos están ahí, pero se van relativamente rápido cuando saltas al charco. Es tomar la decisión y, una vez tomada, esos miedos se evaporan”.

Claro que ella sintió miedo cuando empezó su doctorado con la mujer astrónoma con mayor influencia en el mundo: “Yo tenía pavor sobre lo que ella esperaba de mí, que yo no diera su talla; pero en el terreno ella supo ver cuáles eran mis fortalezas y las explotó. En realidad, el miedo se fue muy rápido cuando la conocí y trabajé con ella y eso me dio muchísima confianza”.

“Los miedos están ahí, pero se van relativamente rápido cuando saltas al charco.”

También le ocurrió lo mismo cuando después se mudó a EEUU, a una sociedad que ella consideraba mucho más competitiva, y tenía miedo a que fuese difícil; pero, en realidad, “cuando llegué y trabajé con los profesores, vi que esas fortalezas que tengo encajaban muy bien en los grupos”. Así que, para Paola Pinilla, lo más importante es saber cuáles son nuestras fortalezas, “saber en lo que eres buena y trabajar para mejorarlo”. La científica afirma que, para ir creciendo con nuestros sueños, lo importante es “enfocarte en las partes buenas que tienes como persona y profesional, pensar cómo te quieres ver en 5 o 10 años y definir en función de eso tus prioridades, en lo personal y en lo profesional”.

También hay que estar dispuesta a hacer algunos sacrificios, por ejemplo, ella los hizo cuando afrontó su postdoctorado sobre la formación planetaria en la Universidad de Leiden, pues vivía separada de su novio y tenían que viajar seis horas todos los fines de semana para verse.

“los objetivos diarios deben ser realistas, pequeños, que se puedan lograr, porque lograrlos da una satisfacción muy grande”

Según Pinilla, no hace falta sólo visión, sino también organización y disciplina. “Si hoy me he puesto un meta, no me voy a desconcentrar o irme a tomar el café, sino a alcanzarla. Hay que hacer ese esfuerzo extra”. 

En su estudio de gran envergadura, esta científica investiga, nada más ni nada menos, los discos protoplanetarios, cómo se forman los planetas alrededor de las estrellas y las condiciones que se dan en ellos, para saber si hay la posibilidad de que exista vida en ellos.  Sin embargo, considera que “los objetivos diarios deben ser realistas, pequeños, que se puedan lograr, porque lograrlos da una satisfacción muy grande” y te anima a afrontar otros. Sobre todo, “no ponerte propósitos que son imposibles de lograr porque te frustras”, recalca.

Por eso piensa que hay que conocerse muy bien a una misma, “para saber en qué eres buena o mala, en qué eres rápida y en qué lenta; si una se conoce, puede establecer mejor sus objetivos”. Pinilla nos comenta que “para ser buena en algo, tienes que enfocarte en las cosas que te gustan y eres buena. Hay cosas que te gustan, pero no eres muy buena, cuando aceptas que no son para ti, pues te conoces a ti misma…”. Y, lo más relevante: “cuando una logra encontrar eso, es cuando una puede dar lo mejor de sí misma. No negar lo que una es”.  Y después, fundamental, no compararse, porque cada cual tiene sus puntos fuertes.

Pinilla nos cuenta que, pese a que el campo científico siempre se ha asociado más a los hombres y no hay muchas referencias femeninas, ella ha estado siempre en equipos que “trataban de tener balance entre hombres y mujeres”. “A la generación de mujeres de los 40 y de los 50 les tocó muy duro en la ciencia, tuvieron que pasar por muchas dificultades; y yo pensaba que ahora ellas iban a ser muy exigentes, pero todo lo contrario: apoyan muchísimo la mujer y quieren que haya mas equilibrio”, nos explica.

“La maternidad me ha ayudado a ser más eficiente en el trabajo, a mirar las cosas desde otra perspectiva diferente”.

Por eso ahora, como líder, “voy a dar prioridad a las mujeres, pues sé por las dificultades que tenemos que pasar”. Lo sabe muy bien también porque es madre y quiere que las dos facetas, el trabajo y la maternidad, crezcan paralelamente, ya que son complementarias. De hecho, apostilla, “la maternidad me ha ayudado a ser más eficiente en el trabajo, a mirar las cosas desde otra perspectiva diferente”.

Esta científica, a la que también le encanta caminar por la naturaleza, ir en bicicleta, ver películas, etc., recuerda a las chicas de Bepow que el Universo es infinito, enorme; no obstante, a nosotras nos conviene avanzar pequeños pasos cada día para que nuestros sueños se vayan haciendo más grandes con el tiempo, hasta crear nuestro propio universo.

 

 

Por: Carla De la Vega. Escritora y periodista.

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