Marion Reimers, periodista deportiva de Fox Sports

La galardonada Periodista de Fox Sports asegura que todo se puede decir si se sabe cómo.

Marion Reimers, lo dice todo. O casi todo. La periodista mexicana conductora del programa Central FOX de Fox Sports Latinoamerica galardonada en tres ocasiones, Medalla al Mérito en la Comunicación y Periodismo de del ITESM en 2008, Revelación femenina en el periodismo deportivo argentina en 2012 y, sobre todo, primera mujer mexicana nominada a los Emmys deportivos, aprendió que “todo se puede decir si se sabe cómo” y que “calladitas no se nos ve más bonitas” como tantas veces nos han dicho. Ella habla con su voz determinada y fuerte aunque lo haga en un trabajo donde predominan los hombres que hacen mansplanning y se haya tenido que enfrentar a un  “camino muy duro” con la creación de la ONG Versus en México, que trata de fomentar la equidad de género en el periodismo deportivo y de la que ella es fundadora. “Hablar de temas como la política, el feminismo, género, los derechos LGTBI o deportes genera una incomodidad palpable al salirse de ciertos roles tradicionales”, nos cuenta.  Pero su actitud y su desenvoltura verbal en la cámara la ha llevado a que llevar adelante esa organización  y , profesionalmente, a cubrir eventos tan importantes, como el mundial de Rusia 2018,  Sudáfrica 2010, Copa América 2011 y los Juegos Panamericanos 2011. Aún así confiesa a BEPOW que “no siente entera liberad para hablar verdaderamente de lo que pienso y de lo que siento”. Hablamos con ella para que nos cuente cómo hacer para ser tan determinadas y decir las cosas como ella.

¿En tu experiencia como periodista deportiva, porque crees que las mujeres tendemos a quedarnos calladas en situaciones importantes como en un panel de periodistas o una reunión?

Es un andamiaje social el que se nos inculca desde un montón de costados, que no es tan bueno hablar, que calladita te ves más bonita, y que las mujeres no peleamos o discutimos, lo que lleva una carga más pesada hacia nosotros que termina en falta de decisión, falta de seguridad, falta de negociar etc. Es muy chistoso porque vivimos en una eterna contradicción en la que te dicen, ser mujer es malo. Por eso los hombres cuando se burlan entre ellos se dicen “pareces mujer” “actúas como niña” o se dicen nombre de mujeres, por ejemplo, en vez de Daniel, Daniela. Entonces el ser mujer no es deseable. Pero si una mujer adopta actitudes masculinas tampoco es deseable.  Entonces no sabemos qué hacer y esto nos hace dudar en momentos claves.

Tu labor es opinar, ¿cómo has superado esa presión social para destacar como periodista deportivo?

Para mi tiene que ver con toda una red de contención y todo un andamiaje previo del cual yo hoy en día cosecho mucho, he tenido grandes privilegios. Tuve una casa en la que se me empujó mucho a tener una alta autoestima, a hacer deporte, se me dejó ser, vestirme como quería, disfrazarme de lo que quería etc. Siempre me ensañaron a poder hablar.

También ha sido el darme cuenta de que tengo mucho para aportar en otras áreas y perderle el miedo al miedo. Algo muy importante es que he aprendido que todo se puede decir depende cómo. Es como la anécdota del escritor Español Francisco de Quevedo. Como era tan bueno con las palabras, lo retaron a que le dijera a la Reina Isabel que tenia un defecto en la cadera. Quevedo llegó a la corte, le hizo una reverencia a la Reina frente al trono, y le dijo, “entre clavel blanco y la rosa roja, su majestad es coja” Todo se puede decir, el problema es cómo.

Entonces, ¿Ahora hablas siempre?

No, yo todavía no me siento con la entera libertad de hablar verdaderamente de lo que pienso y lo que siento.  Y para mi ese es el problema, que en este momento tenemos que seguir diciendo las cosas de cierta manera. Sí he encontrado mecanismos para insertarme en ese mundo y poder expresarme, pero todavía falta.

He tenido que conciliar mucho,  en el sentido de que, la gran mayoría de chicas en mi profesión están muy condicionadas por el medio a ser ultra-mega estereotípicamente femenina. Pero si hablas fuerte o alzas la voz, eres considerada una machona, una hormonal, una loca o una #&@. Pero si cualquier tipo habla así en la mesa dicen qué grande, qué huevos que tiene.

A veces me quiero arrancar la cabeza. Me ha pasado que digo algo y un minuto después se voltea uno y dice, si como estaba diciendo fulanito, y yo pienso dentro de mi: ¡pero si lo dije YO! No escuchan cuando hablamos, y eso si creo que es un problema que no tiene que ver con una cuestión biológica o científica, pero tiene que ver con un tema cultural. Además, históricamente los hombres están acostumbrados a hablar y no están acostumbrado a callarse. Dicen que las que hablamos somos nosotras y eso no es cierto, los que no se callan son ellos. Es muy interesante. Te preguntan que piensas de estas cosas y empiezas a responder y hablan ellos, te hacen mansplanning. Te hacen preguntas para contestarlas ellos. Es difícil. Al final lo que nosotros hacemos como periodistas en la mesa es hablar con un montón de gente. Y si cuando hablas entre amigos y/o familia este tipo de situaciones te hacen sentir incomoda, imagínate como te sientes cuando estas hablando al frente de miles de personas. Igual nadie se da cuenta, ¡pero te das cuenta tu! Y eso genera resentimiento que a veces tenerlo bajo control es difícil.

¿Que solución has encontrado para lidiar con esto?

Por ahora, la única solución que he encontrado es tener buenos amigos que me apoyan y tener mucha tolerancia a la frustración. Es horrible, pero es la realidad. Por esto mismo la colaboración entre nosotras es tan importante. Porque para mi ha sido muy importante relacionarme con personas que me entienden, que pasa por las mismas situaciones.

¿Cómo crees que podríamos colaborar más entre nosotras y dejar de vernos como competencia?

Es una muy buena pregunta. Hay una competencia dura entre ser La que se destacó, La que pudo y eso me pasó mucho. Es una cosa que creo que tenemos que interiorizar, pero no se cómo lograrlo.  Por ejemplo, cuando yo venía de regreso de Argentina, a mi me nominaron para un Emmy a personalidad en programas deportivos de habla hispana de deportes, y uno como es estúpido, llega un momento en el que el ego se infla. Me enorgullece a la fecha, no es algo de lo que me avergüence.  En ese momento me sentía muy bien, muy orgullosa, muy exitosa y me decía, ¡he sido la única mujer nominada en medio de tantos hombres!

Con el paso del tiempo me dije, que estúpida. En vez de sentirme la chingona con esto yo tendría que cuestionarme por qué no había habido una mujer antes. Porque no es que antes de mi no hubiera periodistas deportistas capaces, yo no me hice por generación espontánea y de repente llegue a este lugar por mi enorme talento y extraordinaria capacidad. Sí, tengo talento y capacidad, pero hubo alguien en algún momento que antes de mi hizo algo, que nadie lo reconoció, para que hoy yo esté donde estoy. Entonces sí, tengo mérito, pero ojo, bajemos un poco del pedestal y pongámonos a pensar. Yo hoy me pregunto ¿Por qué desde entonces no ha vuelto a ser nominada una mujer? Y me doy cuenta de que es un problema del sistema.

Entendiendo eso, ya me siento yo también mucho mas cómoda y mucho más abierta a prestarle el habanoa otras mujeres y a echar a andar caminos para que las demás estén mejor.

Por ejemplo, me hubiera encantado que cuando a mi me acosaron sexualmente hubiera tenido a alguien que me ayudara, nadie supo ayudarme y me tocó hacer lo que Dios me dio a entender y fui resolviendo sola. Afortunadamente tuve una educación que me permitió hacer este tipo de cosas.  Ahí es donde me di cuenta de que tenemos que construir mecanismos mucho más seguros y casi que como protocolos que dicen, si pasa esto reaccionamos haciendo esto. Y a veces siento que hay quienes no quieren hacerlo porque todavía están en el viaje de “yo tengo que ser la única, yo tengo que ser la mejor, yo soy la que exaltó en un mundo de hombres” etc. que nos ha pasado a todas, no es un juicio, pero debemos reconocerlo para empezar a cambiar.

Igual creo que también lo que pasó con #metoo, lo que esta pasando en todos lados, se viene elevando una ola buena, en la que yo ahora siento que estamos teniendo una sororidad que antes no existía.

¿Que acciones podríamos hacer para ayudar a otras mujeres?

A mi me gustaría establecer como líneas de acción mucho más claras. Por ejemplo, agarrar a otra mujer y decirles: a ver, hermana, cuando a una la acosan qué vas a hacer. Esta horrible que lo diga, pero va a pasar lastimosamente. Entonces, ¿qué podemos hacer la próxima vez que pasa? Y esto es un poco lo que estamos haciendo en la ONG versus México.

Traer a las más jóvenes y hablar con ellas, compartir con ellas cómo lidiar con los compañeros, con los jefes, con el público (en el caso de mi profesión). Porque, ellos no siempre están dispuestos a cambiar, a pesar de que el becollaborative también tiene que ver con ellos y los debería incluir.

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