Lyn Slater, influencer de Accidental Icon

Para la influencer que ha revalorizado la vejez, su éxito está tanto “en la actitud como mi ropa” 

Lyn Slater, la influencer de Accidental Icon con casi 700k seguidores que ha revalorizado la vejez, desmonta su propia leyenda y nos descubre en exclusiva el verdadero secreto de su éxito, que nada tiene que ver con la casualidad y sí con su carácter, su propia aceptación y el trabajo duro. 

 Lyn siempre combinó su trabajo como profesora universitaria de Derecho y Bienestar Social (y lo ha seguido haciendo hasta que se jubiló el pasado semestre) con su formación “en cosas fuera de mi disciplina porque las diferentes perspectivas y la colaboración son las que me ayudan a pensar críticamente”, afirma. Así que el hecho de enfocarse hace unos años, antes de saltar a la fama, en estudiar materias artísticas relacionadas con el mundo de la moda “no era nada nuevo, era justo lo que me interesaba en ese momento en particular”. 

En esas estaba cuando, según la leyenda, unos fotógrafos situados frente al “Lincoln Centre” la confundieron con una modelo durante la Semana de la Moda en Nueva York en 2016 y compartieron una fotografía suya en las redes sociales que la catapultó, con 63 años, como ícono accidental de millones de mujeres de todas las edades que vieron que se puede envejecer físicamente sin complejos y sin perder el estilo propio.  

“El éxito requiere mucho trabajo, dedicación y riesgo”.

Pero fijaos por donde, Lyn Slater confiesa en una entrevista a  Bepow, que, en realidad, “esa historia es una noticia falsa. Esa historia explica cómo conseguí un nombre para mi blog, pero el éxito fue una ingente cantidad de trabajo duro todos los días durante dos años y medio, que incluyó la motivación, la escritura, la creación de contenido, la construcción de un seguimiento… y es entonces cuando empecé a ser notoria para las marcas y las agencias, no ese día en el Lincoln Center”.  

Acaba de desmontar la idea errónea que tiene medio mundo de Accidental Icon, y no va a parar: “No me gusta esa historia porque es un cuento de hadas y descarta el hecho de que el éxito requiere mucho trabajo, dedicación y riesgo. Ninguno de esos factores queda reconocido en una historia como esa. Es tan engañoso para los jóvenes y las personas mayores que quieren hacer un cambio… Mis habilidades como profesora y trabajadora social de compromiso y enseñanza fueron las que creo que me hicieron finalmente exitosa. Creo que fue tanto mi actitud como mi ropa”. 

Le preguntamos, para aprender de ella, cuál ha sido esa actitud para cumplir años sin que te afecte el sistema. Y nos enumera su fórmula mágica: “curiosidad, pensamiento crítico, flexibilidad, resistencia, capacidad de adaptación, colaboración, esperanza y optimismo”. 

“Las diferentes perspectivas y la colaboración son las que me ayudan a pensar críticamente”.

O sea, por su personalidad, su forma de ser de toda la vida, pues jamás se atuvo al protocolo como profesora universitaria, hacía lo que quería: “yo soy la misma persona en todas mis identidades y, por lo tanto, no tenía que conformarme con los códigos de vestimenta a menos que yo tuviera el control y los usara para potenciar mi acceso al poder. Fui más proactiva que reactiva. Básicamente, me he aceptado a mí misma, con mis fortalezas y limitaciones, para que el juicio de los demás no sea algo que me moleste. Mis colegas estaban realmente interesados y curiosos”.  

 Claro, estaban aprendiendo a abrirse a la entrada de la mujer en su terreno. Según Slater: “mi generación, cuando era joven, desafió todas las reglas de la sociedad. Yo continúo haciéndolo cuando no se me aplican. Como he sido así toda mi vida, es solo una parte de mí”.  

Ahora bien, sabe que no es generalizado, que su actitud “ha ayudado a las mujeres a cuestionar reglas y tradiciones que ya no sienten buenas o relevantes para ellas”. Y ahora aprovecha que ha “construido una plataforma y una audiencia mucho más grande como influencer de los medios sociales” y que puede “obtener conocimientos importantes más rápido” para usar su situación privilegiada y su influencia para apoyar a otras personas.  

“Mi generación, cuando era joven, desafió todas las reglas de la sociedad. Yo continúo haciéndolo cuando no se me aplican”.

 Simplemente, situarse en el espacio público adecuado ha sido una manera de lidiar con la discriminación por razón de edad. Y es que, para Slater, “hay una edad cronológica que es el número de años que has vivido y una edad percibida que es la edad que experimentas por dentro. La edad percibida es fluida y puede cambiar de un día para otro día”. Y, como cualquier otra cosa en la vida, no considera “que envejecer sea bueno o malo… simplemente es así y así es como me relaciono con ello, como un hecho”.  

 Seguramente es ahora más fácil que en los tiempos de nuestras abuelas, al menos en los países desarrollados, según su teoría: “El mundo ha cambiado a una velocidad asombrosa y estamos viviendo vidas más largas y saludables si somos privilegiadas. Las viejas narrativas como la jubilación, las comunidades de personas mayores, las enfermedades y la discapacidad ya no son tan relevantes como en el pasado. No deberíamos estar tomando políticas o decisiones utilizando viejos paradigmas”. Ni deberíamos catalogar a las personas por su “año de nacimiento, ni utilizar la edad percibida como categoría para diseñar o vender ropa”, aduce. 

 Lo único que es relevante en los seres humanos es la posibilidad de reinventarnos mientras estemos vivos, según argumenta Lyn Slater: “debido a que el cambio se ha acelerado a un ritmo tan rápido, la gente necesita reinventarse a todas las edades y muchas veces las viejas formas de hacer las cosas se vuelven obsoletas. Así que reinventarse va a ser necesario con mucha más frecuencia que en el pasado. Se necesita tener coraje, tomar riesgos, ser aprendiz de por vida y estar muy abierta al cambio”. Así como “a las ideas y puntos de vista de los jóvenes, ya que ellos son los expertos de hoy en día”. 

“Me he aceptado a mí misma, con mis fortalezas y limitaciones, para que el juicio de los demás no sea algo que me moleste”.

 De los jóvenes considera imprescindible rodearse el máximo tiempo posible para mantener su compromiso con el aprendizaje a lo largo de toda la vida, que es el secreto de su éxito, junto con el desarrollo personal y una increíble red de apoyo de familiares y amigos. Su filosofía se va expandiendo naturalmente, tan solo “poniendo en práctica mi experiencia, que parece resonar en muchas mujeres. Seguiré haciéndolo. No me gusta sermonear a los demás”. 

 No obstante, nos atrevemos a pedirle algunos consejos para las mujeres que están asustadas o preocupadas por el paso del tiempo y los cambios que causará en sus organismos. Y suena categórica: “Es inevitable, así que acéptalo. Por cierto, hay investigaciones que muestran que si tienes pensamientos negativos acerca de ser vieja, esto te pondrá en mayor riesgo de muerte cardiovascular y te quitará 7.5 años de te vida. Así que deja de preocuparte y cambia tu actitud. Vivirás más tiempo. Estarás más saludable y más feliz. También tendrás muchas nuevas oportunidades y aventuras como yo si estás abierta a ver las cosas de una manera diferente”.  

Chicas, tenemos tiempo por delante, ¿empezamos a practicar juntas? 

 

 

Por: Laia Arcones Experta en marketing y visibilidad femenina.

 

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