Lidia González, piloto de Qatar Airways

Entrevista-Lidia-González

La española, piloto de Qatar Airways, la segunda profesión del mundo con más estrés, y madre de dos hijos, considera la disciplina clave para estar tranquilas.

Si alguien nos puede dar lecciones de cómo gestionar nuestro estrés, es Lidia González, madre de dos hijos en un país que no es el suyo y piloto de Qatar Airways, la segunda profesión más estresante del mundo. Más todavía si a la ecuación se le añade que su marido es también piloto de la misma aerolínea y viaja tanto como ella.  “Tenemos que hacer encaje de bolillos, no pedir los días juntos, y a veces, sacrificarnos como pareja”, cuenta a Bepow.

Para Lidia todo empieza el día en el que le dan las programaciones de ruta de todos los vuelos que tienen que hacer a Europa, a África, a China… En ese mismo momento, se pone en marcha su mecanismo para reducir al máximo el estrés. “Organización a tope. Dejo todo apuntado, las comidas de mis hijos, las extraescolares, los exámenes que tienen, todo” y cuando cierra la puerta de su casa, lo único que tiene que hacer es llamar para ver que se ha cumplido.

“Sin dejar de lado a la familia, tienes que pensar en tí y en lo que quieres, si el esfuerzo que vas a hacer merece la pena, y tienes que luchar por ello.»

Pero no sólo eso, cuando Lidia se pone el uniforme de comandante y cambia constantemente sus horarios de comida, de sueño, también sigue el mismo antídoto. “Yo organizo hasta el descanso. Es importante la disciplina. No puedes hacer lo que el cuerpo te pide todo el tiempo, yo manejo lo que tiene que hacer”. Aunque hay veces, confiesa, que ha tenido que estar en una cama dando vueltas por más de cinco horas.

Otra de las pócimas mágicas de esta española, apasionada de la aviación, que decidió convertirse en piloto con determinación, sin tener demasiadas mujeres a las que emular y sin que su familia tuviese ningún contacto con este mundo, es su carácter. “Un piloto es la última cadena del eslabón y, sobre él caen muchas decisiones”, nos explica.  Sobre combustible, sobre los pasajeros, si hay que cambiar de ruta dependiendo del tiempo etc. “Hay cosas que dependen de tu personalidad. Yo por ejemplo, si las condiciones meteorológicas son adversas y no se si un aeropuerto va a cerrar, lo que hago es cuando llegue y lo vea ya tomaré la decisión, hasta entonces no lo pienso”. Esa es una gran lección.

Su mecanismo para reducir al máximo el estrés es la «organización a tope.»

Lidia nos inspira mucho en Bepow, no sólo por esta gestión del estrés, pero, sobre todo, por ser una persona determinada que no ha dudado de lo que quería desde que se fue a Portugal a hacer su curso para convertirse en piloto, desde que volvió a España y tuvo que volver a hacer todos los exámenes y estudiar por otros dos años porque no se los convalidaron, hasta cuando se sentó durante semanas en la sala de espera de las oficinas de Spanair para que la contratasen para ser piloto. Y más cuando tomó dos decisiones durísimas en su carrera y en su vida personal.

La primera, fue a los treinta años, decidir si quería ser madre. “En mi profesión estar embarazada significa que tienes que parar de volar y si estás más de un año sin hacerlo tienes que hacer un curso. Es una decisión muy difícil. Sabía que iba a ser un parón, pero en contraposición era mucho lo que iba a obtener”. Entonces ella era ya comandante, instructora de simulador e instructora de vuelo, y decidió bajarse del avión por tres años con sus dos hijos.

«Es importante la disciplina. No puedes hacer lo que el cuerpo te pide todo el tiempo, yo manejo lo que tiene que hacer”.

La vida la puso en contrapartida después ante una elección aún más difícil, después de 15 años en Spanair, la aerolínea española quebró, en los brazos de Lidia un bebé de 26 días. Entonces decidió con su marido irse a Qatar e hizo las pruebas de la aerolínea mientras su marido esperaba en el coche con el bebé porque aún estaba en periodo de lactancia.  Lo más duro fue tener que separarse de esa niña una vez que fue aceptada. Por cinco meses, dejó a su hija en España mientras se preparaba para su nuevo trabajo en el Emirato.

“Hemos sacrificado mucho, dejamos a los niños. Hay veces que hay que tomar esas decisiones, sacrificar. Después el tiempo pone las cosas en su sitio”. Por eso nos dice a todas, “sin dejar de lado a la familia, tienes que pensar en tí y en lo que quieres, si el esfuerzo que vas a hacer merece la pena, y tienes que luchar por ello. Nadie regala nada. El mundo es una jungla, hay días muy malos, pero el tiempo pone las cosas en su sitio”. Es donde esta ahora, en su sitio, con sus dos hijos en Qatar con una vida que para ella merece la pena y contenta, pese a los muchos sacrificios que ha tenido que hacer por  seguir su sueño de ser piloto y compatibilizarlo con ser madre. Lo ha conseguido…Y controlando el estrés.

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