Laura Baena, fundadora del Club de las Malasmadres

Laura Baena es una creativa publicitaria española que hace seis años y de manera espontánea encontró su idea-filón con el Club de las Malas Madres gracias a una maternidad que se figuraba de otra manera totalmente diferente: “yo era mejor madre antes de serlo porque me imaginaba con paciencia infinita, sonrisa perfecta y una tarta en la mano. Esa es la imagen que teníamos muchas mujeres de mi generación, teníamos un concepto de maternidad que no existe, nos lo ‘han vendido’. Así que ser madre fue mi mayor aprendizaje realmente para darme cuenta que la maternidad es otra cosa muy distinta a lo que se entiende socialmente”. De ahí que sintiera la necesidad de compartir el sentimiento de frustración que le sobrevino después de parir y empezara a desahogarse creando la cuenta de Twitter @malasmadres. Bromea en su entrevista con Elisabeth G. Iborra para Bepow con que esa forma de desahogarse fue “la terapia más barata, empecé a compartir mi sentimiento de Malamadre, cada día, a las 10 de la noche (hora en la que cualquier madre conecta con el mundo después de dormir a los niños) y rápidamente conecté con muchas mujeres que se sentían de la misma manera, con una necesidad social de desmitificar el modelo de madre perfecta”.  

Ahí se abrió la ventana de oportunidad y la atrapó al vuelo: “conectar con una necesidad social ha sido realmente la clave para que el proyecto salga adelante. Las mujeres necesitábamos romper con el tabú de la maternidad, expresar sentimientos de frustración, culpa, impotencia, malestar por no poder conciliar, etc.”. 

El secreto del éxito radica en ser una comunidad de mujeres con un mismo sentimiento, eso es “lo que ha hecho que este proyecto crezca, porque parece que si compartes tus sentimientos con otras personas, te sientes mejor contigo misma. Y precisamente es lo que me pasó a mí y lo que le pasa a todas las Malasmadres de la comunidad”.  

“Conectar con una necesidad social ha sido realmente la clave para que el proyecto salga adelante”.   

Tampoco hizo falta mucho más para extender el club: “el siguiente paso fue crear un blog con el apoyo de mi hermana Amelia, que es periodista, y desde entonces publicamos a diario contenido que interesa a las mujeres con la colaboración de expertas en diferentes materias: nutrición, belleza, atención temprana, sexología, emprendimiento, etc”. Y, así, poco a poco, “el equipo ha ido creciendo y hemos seguido confiando en el equipo de colaboradoras para seguir informando a las Malasmadres sobre los temas que nos preocupan”.  

Por cierto, en el equipo son todo mujeres excepto dos hombres, “pero ambos son feministas y empatizan con todo lo que le ocurre a las Malasmadres. No se trata de ser hombre o mujer, sino de ser capaz de entender la realidad de las mujeres, empatizar con los problemas de cada una y luchar por lo mismo: la igualdad”.  

Por ahora, la empresaria y sus compañeras consideran las cuotas femeninas necesarias como medida temporal: “siempre contamos que tiene que ser como una ortodoncia en los dientes que corrige un problema. Las cuotas son necesarias para corregir el sesgo social que hace que el círculo de confianza de los hombres sean hombres y que, por tanto, en los puestos de dirección no haya mujeres. Las cuotas temporales que incentiven (o incluso obliguen) a las empresas a contar con más mujeres en puestos de dirección son claves para acabar con este sesgo social”.  

Emprender nunca es sencillo 

La facilidad con la que se originó el Club no implica que convertirlo en empresa haya sido coser y cantar: “el camino del emprendimiento no es fácil. Me he encontrado con muchas dificultades pero, como siempre, hay que seguir avanzando cuando estás en una crisis”. Por supuesto, también hay que pararse a evaluar a mitad del proceso: “me gusta analizar los momentos de crisis con distancia porque de todo se aprende, hasta de las cosas que te han hecho más daño, siempre hay algo para reflexionar y aprender”.   

También hay que cubrirse las espaldas y no hacer el kamikaze, apunta Baena: “nunca me ha gustado dar pasos arriesgados. Prefiero ir poco a poco y con la filosofía  del Club siempre presente. Si veo que hay algo que no tiene sentido para la comunidad o no podemos llegar, prefiero no hacerlo”.  

Ahora bien, cuando lo tiene claro, va a por todas, como ocurrió con su batalla por la conciliación familiar: “nuestra reivindicación por la conciliación nace cuando empecé a compartir mi propia experiencia con el resto de Malasmadres. Las mujeres se desahogaban en los comentarios que dejaban en las RRSS contando sus experiencias para poder conciliar. Fue a partir de esa escucha cuando nos dimos cuenta de que teníamos que tomar las riendas y ser el altavoz de miles de mujeres que están sufriendo penalización en el mercado laboral por ser mujer”.  

“Las mujeres necesitábamos romper con el tabú de la maternidad, expresar sentimientos de frustración, culpa, impotencia, malestar por no poder conciliar, etc.”.

Muchas féminas todavía asumen la carga de toda la intendencia doméstica y, como mucho, piden ‘ayuda’ a sus parejas. Pero la Madre de las Malasmadres subraya que “parte de esta penalización tiene que ver con el reparto de tareas en el hogar. Según nuestro estudio Somos Equipo, el 45% de las mujeres siguen siendo las responsables principales de las tareas en casa, aunque aporten la misma cantidad de dinero al hogar que sus parejas. Solo en el 9% de los casos son sus parejas las responsables principales”. Es decir, denuncia: “todavía estamos lejos de la corresponsabilidad real y creemos que, hasta que el hombre no entre en casa a trabajar, no cambiaremos la desigualdad en otras esferas como la laboral”.  

Mientras tanto, y casi por derivación, dada la sobrecarga, “una Malamadre es una madre con mucho sueño, poco tiempo libre, alergia a la ñoñería y con ganas de cambiar el mundo o al menos de morir en el intento”. Sí, porque se lo están currando para reivindicar “la necesidad de un nuevo modelo social de madre en el que no tengamos que elegir entre ser madre o seguir con nuestra carrera profesional”. Son madres que se niegan a perder su identidad como mujer. “Porque la M de madre no puede aplastar a la M de mujer”.  

Su club está conformado y retroalimentado con testimonios reales y reivindicaciones de Malasmadres de todos los rincones de España, “madres que tienen que conciliar también con su tiempo personal, que se unen a otras madres y practican la sororidad, disfrutando de cosas que disfrutábamos antes, como salir con amigas, leer un buen libro o practicar deporte. A veces es muy complicado conseguirlo, pero soñamos con ello. A algunas Malasmadres se les queman las croquetas, otras las compran siempre congeladas, algunas Malasmadres nos hacemos las sordas por la noche, otras compran el disfraz en el chino… Pero todas sobrevivimos como podemos, queriendo infinito a nuestros hijos y con la convicción de que somos las mejores madres que podemos ser, sin perder nunca el humor y las ganas de luchar”. 

“En caso de querer ser madre y tener ese sentimiento, deja los miedos y la culpa a un lado, vive tu maternidad y crianza de manera libre sin hacer caso a juicios ajenos”. 

Y la recompensa a la labor de Laura y su equipo llega a diario a través de esas redes sociales que les han puesto en el mapa del feminismo, con mensajes de Malasmadres dándoles “las gracias por hablar claro, por compartir historias en las que ellas también se sienten reflejadas, por ofrecerles información que les ayuda a vivir la maternidad de otra manera, lejos de las imposiciones sociales”.  

A todas las lectoras Bepow que no se atrevan a ser madres por miedo a todos esos estereotipos sociales o que ya se sienten una mala madre, Laura Baena les dedica este consejo: “la maternidad es una decisión personal y, como todo en la vida, tienes que estar segura de ello. En caso de querer ser madre y tener ese sentimiento, deja los miedos y la culpa a un lado, vive tu maternidad y crianza de manera libre sin hacer caso a juicios ajenos, riéndote de las imperfecciones y rompiendo el mito de la madre perfecta, y ten muy presente que somos las mejores madres que podemos ser para nuestros hijos e hijas”. 

Por: Elisabeth Iborra, Periodista, editora y escritora.

No Comments Yet

Comments are closed

%d bloggers like this: