Diana Medina, presentadora, influencer y DJ

Diana aprendió a decir noa las barreras que le imponía su entorno y a alguna que otra de las que se impuso ella misma. Se convirtió en la primera profesional de su familia que, contra todo pronóstico, logró llegar a los medios de comunicación y convertirse en DJ y presentadora de televisión. Ahora incursiona en el stand up comedy y se niega a seguir en su zona de confort.

Diana Medina está convencida de que las cosas buenas de la vida son para todos y explica así su frase de batalla: A algunos nos toca trabajar un poco más para llegar a ellas, pero están ahí”. O, dicho de otro modo, algunos nos vamos a demorar un poco más en alcanzarlas, pero lo vamos a lograr.

Ama a su familia más que a nada en el mundo y atribuye parte de su éxito a la unión familiar, a valores como la dignidad, heredada de su mamá, y la responsabilidad, que aprendió de su papá.

Como DJ y presentadora, sabe lo importante que es transmitir alegría, por eso se recarga de energía antes de salir de su casa pensando en al menos tres cosas que tenga que agradecer, por sencillas que sean: como he vivido una vida de carencias, aprendía agradecer mucho. Eso es suficiente para compartir su vitalidad con quienes la ven y la escuchan cada mañana.

La gran pasión de Diana ha sido la radio, por eso estudió una carrera técnica que le permitió llegar a emisoras pequeñas como reportera o en los controles mientras seguía luchando por salir adelante y desafiaba al que parecía iba a ser su destino: Crecí en un barrio muy popular y peligroso, en medio de pandillas, venta de droga y allí aprendía decir no, no me voy a quedar aquí’.

Si estás muy segura de quien eres, sabes que tu talento no depende de si tienes el pelo corto o largo o usas tenis o tacones”.

Su primera oportunidad llegó con el turno de 22 de la noche a 6 de la mañana en una emisora local donde permanecía en silencio detrás de los controles. Le auguraban que nunca iba a llegar a un medio de comunicación grande; pero, lejos de acobardarla, eso la impulsó a seguir hasta que un locutor respetado en el mundo musical le aseguró que tenía futuro, pero que antes debía aprender inglés. Sin dudarlo, tomó clases hasta que logró sostener una conversación y pudo entrar a una cadena radial más grande ayudada por su mentor, venciendo un obstáculo que ni siquiera se cruzaba por su mente: hablar otro idioma.

Aún le quedaban varios no” por vencer. Se había convertido en el tipo de DJ que acompañaba las canciones con comentarios, pero sin dar su opinión, era más una periodista musical que daba datos. Aún estaba lejos de marcar la diferencia o dejar una huella. Hoy tiene más de 200.000 seguidores en redes sociales.

ENTREGUEN LO MEJOR QUE PUEDAN, NO SE QUEDEN QUIETAS ”.

Su esfuerzo y dedicación la llevaron a una de las cadenas radiales más grandes de Colombia como productora y periodista musical, donde alternó su trabajo con las clases durante 4 años, hasta que se convirtió en profesional. En ese momento, se abrió un casting para un proyecto multi-plataforma novedoso en Colombia que exigía no solo destrezas para la radio, sino además para las cámaras. Diana no se presentó porque consideró que su estatura y su peso estaban lejos de los estándares para televisión. Aun así, la invitaron a hacer la prueba y esta vez fue la vida la que le demostró que, muchas veces – como os habrá sucedido en más de una ocasión-, nosotras mismas nos encargamos de ponernos obstáculos que, con un poco de esfuerzo, podríamos superar.

“Hay que escuchar, pero no escuchar a todo el mundo. Son válidas las opiniones, pero no cambiar lo que eres por todo lo que te diga la gente”.

El reto no era menor, incluía bajar de peso, cambiar de look y volverse una figura reconocida. En cuanto el morning show salió al aire, empezaron a mostrarse las personalidades de los presentadores y Diana aprovechó para ser ella misma, con ese estilo suyo tan espontáneo y fresco que terminó con convencer al canal y enamorar a la audiencia. Su secreto es básico y lo comparte con Bepow: sé tú misma. Si estás muy segura de quien eres, sabes que tu talento no depende de si tienes el pelo corto o largo o usas tenis o tacones; eso sí, es necesario escuchar y tener claros tus límites.

También aprendió a pensar en ella misma, porque en demasiadas ocasiones olvidamos que nuestro motor es hacer lo que nos haga felices y no siempre es el trabajo. Hasta que una no encuentre cómo hacerse feliz a símisma, ¿cómo esperar que el mundo te haga feliz? Las animo a que aprendan de sus errores y aprovechen las oportunidades, esfuércense y entreguen lo mejor que puedan. No se queden quietas, aconseja a las chicas Bepow.

“Algunos nos vamos a demorar un poco más en alcanzarlas, pero lo vamos a lograr”.

Su risa se contagia en el set. Sabe hacer que sus compañeros brillen sin dejar de ser auténtica, dice lo que piensa y comparte con nosotras una clave que aprendió como influencer: hay que escuchar, pero no escuchar a todo el mundo. Son válidas las opiniones, pero no cambiar lo que eres por todo lo que te diga la gente.

Hoy, a sus 28 años, empieza a incursionar en el mundo del stand up comedy por una sencilla razón: Vencí todos los no, incluso aquellos que me dictaban no aspirar a más, porque aprendía ver en cada no’ un nuevo reto.

 

 

Por: Cristina Callejas, periodista y comunicadora social. 

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