Bisila Bokoko, entre las top 10 empresarias españolas más influyentes en los negocios con EEUU

  “El cómo se sientan las personas acerca de mi persona no depende de mí, pero lo que sí depende de mí es mi actitud”. 

Bisila Bokoko es una de las empresarias españolas más reconocidas a nivel internacional, de hecho, fue directora ejecutiva durante 7 años de la Cámara de Comercio España-EEUU y, en 2010, montó una consultora que asesora a otras empresas españolas para introducirse en el mercado estadounidense y en 2010 lanzó su línea de vinos españoles Bisila Wines. Pero además, colabora con UNCTAD en materia de microcréditos para mujeres y tiene una Fundación para fomentar la lectura en África.  

 ¿Por qué es tan internacional? Pues porque su familia afroecuatoriana emigró a España cuando ella era bien pequeña, se crió en Valencia y, a partir de su mayoría de edad, se fue a estudiar a New York y se quedó allá a desarrollar su carrera profesional.  

 En Bepow le preguntamos cómo le han influido esas tres culturas y nos contesta: “me han dado la capacidad de entender al ser humano en diferentes dimensiones, me ha aportado apertura de miras y flexibilidad para adaptarme al medio de una forma más orgánica y sencilla”. Como nosotras en Bepow, Bisila cree “en las ventajas que aporta la multiculturalidad y la diversidad en todos los aspectos, la migración puede beneficiar el dinamismo económico de las naciones al brindarles la oportunidad de desarrollar más y mejor capital humano, aumentar la productividad y suplir carencias. Yo soy producto de migración además por partida doble y considero que algunas personas sumamos aunque vengamos de otros países. Se habla solamente de las migraciones en negativo y pocas son las historias que resaltan el lado positivo”.  

“Lo que crees, creas; tu realidad es el resultado de tus creencias. Si cambias tus creencias, cambias tu vida. Si crees que puedes, lo harás; si no crees en ti, pues ni siquiera lograrás intentarlo”. 

El suyo, a todas luces, es un gran ejemplo inspirador, porque, además, su forma de encarar las típicas discriminaciones que podría toparse por ser mujer, negra e inmigrante, es de lo más interesante: “Personalmente, no he luchado contra lo que no puedo luchar, he fluido con ello y he decidido no integrarlo en mi sistema. El cómo se sientan las personas acerca de mi persona no depende de mí, pero lo que sí depende de mí es mi actitud”. Teniendo eso en cuenta, su fórmula ha sido “no bloquearme ante lo que los demás sientan o piensen y centrarme en encontrar la manera de valorarme y creer en mí y seguir adelante con mis objetivos”. Su visión es que “utilicemos la energía en crear el mundo que queremos y hacernos un hueco evitando caer en el victimismo”. Esta fórmula le permite, a día de hoy, afirmar que, realmente, no ha sufrido discriminación y que las puertas, si no se las han abierto, las ha aporreado hasta que se abrieran.  

 También ha aprendido, sobre todo, en relación con las mujeres, “que es más lo que nos acerca que lo que nos separa en las culturas tanto americana, como africana y española. Todas estas culturas tienen mucha riqueza y mucho que aportar, por tanto, yo hago un cocktail con las tres y me doy cuenta que el cocktail es aplicable a las mujeres del mundo”. ¿En qué sentido? Pues en que, a su juicio, “hay una serie de actitudes que nos ayudan a todas a perseguir nuestros sueños y la base es que nos ayudemos unas a otras. Que cuando una esté arriba, ponga la escalera para que otra suba y que colaboremos más estrechamente”.  

Así lo hizo su predecesora en el cargo de presidenta de la Cámara de Comercio España-EEUU, que, asegura, “creyó en mí y fue ese tipo de mujer que te da la mano porque ella ya está arriba. Nada en esta vida se consigue a solas y, en mi caso, he tenido personas que me han impulsado”. Por supuesto, también le llevó hasta ese cargo el hecho de meter “muchas horas de dedicación y trabajo”. Y luego se encontró con algunos “retos propios del entorno y la naturaleza del trabajo, más otros que me puse yo. Estoy agradecida por esta experiencia que fue un máster de vida y le debo muchísimo de mi trayectoria profesional a la Cámara”. 

“Considero que muchos valores femeninos y masculinos combinados hacen el perfecto liderazgo”. 

Allí aprendió “los errores que no hay que cometer cuando te lanzas al exterior, lo que funciona, como la persistencia y tener una estrategia claramente trazada, la paciencia, las diferencias en la cultura de los negocios en cada país…” Y, con todo ese bagaje, se forjó como emprendedora con su consultora BBES, para asesorar a empresas españolas para ganar terreno en EEUU, de las que “quizás, de los años 2005-2012, diría que el porcentaje de mujeres que encabezaban la aventura americana era de un 35%”. En general, “había bastantes empresas encabezadas por mujeres en lo que se refiere a los departamentos de comercio exterior o exportación, que eran las personas con las que yo lidiaba en mi día a día. Mujeres superpreparadas, muy listas, que dominaban idiomas y se comían el mundo”. 

 En cuanto a su propia experiencia como empresaria ya bregada, comparte con las lectoras de Bepow que ha aprendido que “el concepto de súpermujer no existe y que perseguirlo te consume. Que somos muy perfeccionistas y queremos llegar a todos los frentes y que nos ponemos mucha presión para hacer todo impecable. Es importante darse permiso para equivocarse, no tener miedo de pedir ayuda cuando se necesita, rodearse de un buen equipo y tener un grupo de amigas cheerleaders que te animen a seguir”. Por supuesto, recomienda “alejarse de las amigas cenizo que alimentan tus miedos. Y que tengas un porqué: céntrate en tu razón para emprender, si tu porqué te da la fuerza para levantarte cada mañana y te apasiona lo que haces, ¡adelante!  

 Eso, por la parte en la que podemos mejorar personalmente. En cuanto al liderazgo femenino, opina que puede aportar “la parte humana, hay que humanizar a la empresa. En la empatía, la compasión, el escuchar más que hablar, el colaborar más que el competir. Considero que muchos valores femeninos y masculinos combinados hacen el perfecto liderazgo. El líder (o lideresa) del siglo XXI es, para Bokoko, un líder con un código ético de altos valores y que no manda, sino que la gente le sigue”.  

“Pienso que cada miembro del equipo sabe los tiempos y lo que se necesita y cómo cada uno llega al objetivo es cosa suya”. 

Desde su propia influencia a través de sus conferencias, su presencia en medios, etc. lanza un mensaje para las que quieran emprender pero no se atrevan: “Lo que crees, creas; tu realidad es el resultado de tus creencias. Si cambias tus creencias, cambias tu vida. Si crees que puedes, lo harás; si no crees en ti, pues ni siquiera lograrás intentarlo. Muchas personas se centran en los ‘por qué no’ y yo pienso que hay que centrarse en los ‘por qué sí’. ¡Algunas mujeres tienen más miedo al éxito que al fracaso! Les abruma pensar: ¿y si lo intento y me sale genial? Porque se han contado la historia de “yo no puedo”, “ esto no es para mí”, “no dispongo de medios”… Entonces, al final, su diálogo interno les paraliza. ¡Yo les diría a todas que es posible! Yo soy parte de todas ellas y mis comienzos fueron como los de todo el mundo: en pañales”, confiesa. 

 Y es por ello por lo que ha desarrollado su filantropía y, desde 2010, colabora con la UNCTAD en materia de microcréditos para mujeres en Latinoamérica, Oriente Medio y África. “Es un programa llamado Empretec donde, aparte del crédito, dotamos a la mujer de formación para que pueda llevar a cabo su proyecto y, como incentivo, se les da un premio a las que lo consiguen y lo hacen sostenible. En el programa, cada año participan muchísimas mujeres, hasta el año pasado se habían entrenado 440.000 personas”. En cuanto a su Fundación BBALP, la filosofía es la de “llevar el amor a la lectura a África, construir bibliotecas o dotar de libros a los colegios, con el fin de abrir a los niños al conocimiento, promover la alfabetización y nuestro lema: “con un libro, nunca estás solo”.  

 Ella tampoco lo está porque tiene el secreto del éxito para el equilibrio profesional, que es tener un buen equipo, y una familia que le da el equilibrio emocional. Si bien, alcanzarlo ha requerido “una sucesión de pruebas y errores. Al final, he llegado al equilibrio no sin algunos disgustos por el camino. La familia es lo primero y aplico la atención plena: cuando estoy con mis hijos, estoy con ellos al 100%; cuando es tiempo de pareja, la atención está en la pareja; si es tiempo de amigas, pues me centro en las amigas; si es tiempo para mí, pues me centro en mí. Las 3 primeras horas del día son mías de 5-8 de la mañana, tengo mi ritual matutino y ya después salgo a lidiar con el mundo”.  

“Lo que crees, creas; tu realidad es el resultado de tus creencias. Si cambias tus creencias, cambias tu vida.

Pero además, ha sabido delegar, con tantas funciones que acumula: “gozo de tener un equipo de personas excelentes y confío en ellas. Pienso que cada miembro del equipo sabe los tiempos y lo que se necesita y cómo cada uno llega al objetivo es cosa suya. La vida siempre me ha regalado personas más brillantes que yo a mi lado que me han hecho brillar. Me siento superafortunada y agradecida”. Y nosotras de que haya querido dedicarnos estas palabras, ¿verdad, chicas? ¿Qué os ha aportado Bisila Bokoko? 

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