Alicia Asín, Ingeniera Informática, CEO y co-fundadora de Libelium

Alicia Asín estudió Ingeniería Informática, se especializó en Inteligencia Artificial y Big Data y, en 2006, al finalizar la carrera, junto con su socio David Gascón, fundaron Libelium con la intención de explorar las posibilidades que entonces vislumbraban para la tecnología de redes inalámbricas de sensores.

Eran los comienzos del hoy denominado IoT (Internet of Things en inglés) y que tantas aplicaciones ha demostrado tener en sectores como “cultivos agrícolas, control medioambiental, gestión de suministros de agua, monitorización de edificios inteligentes, seguimiento de plazas de aparcamiento, medición de niveles de ruido, seguimiento de mercancías… Los sensores captan la información y de manera inalámbrica la transmiten a Internet a través de protocolos de comunicación. Una vez que los datos llegan a la nube, se analizan y se interpretan para establecer sistemas de alerta y para accionar respuestas”.

“La autoconfianza es la base para convencerse de que los obstáculos son retos que tenemos capacidad de superar sin complejos.”

En una entrevista exclusiva para Bepow, señala que su finalidad (y la están alcanzando) es “mejorar la vida de las personas y la competitividad de las empresas. En las ciudades inteligentes, los beneficiarios finales son los ciudadanos, que disponen de mejores servicios. En las empresas, el IoT está facilitando el ahorro de costes, la mejora productiva y un cumplimiento de normativas medioambientales cada vez y necesariamente más exigentes”.

Aunque ahora presten sus servicios en 120 países, tampoco ha sido un camino de rosas, asegura: “como en cualquier empresa, tenemos momentos buenos y malos. Pero no nos rendimos nunca. Celebramos los éxitos y nos preocupamos por los fracasos con la misma intensidad. Nada dura eternamente y hay que tener una perspectiva muy de largo plazo. Lo hemos conseguido a base de mucho esfuerzo y persistencia, una gran virtud de los aragoneses”.

Para ella, el secreto del éxito es, básicamente, “el crecimiento como objetivo fundamental. Trabajamos en un mercado todavía muy inmaduro pero muy exigente porque los requerimientos de innovación son constantes. Ahora mismo estamos enfocados en ampliar nuestro posicionamiento: ya no somos solo fabricantes de hardware de sensores sino que podemos ofrecer servicios; todo nuestro conocimiento al servicio de los proyectos a medida que requiere cualquier industria”.

“Nunca he dejado de hacer nada de lo que me he propuesto por ser mujer; ni en el plano personal ni en el profesional.”

Y entre otros factores, uno de los que los han situado a nivel internacional desde su sede en Zaragoza es el Premio Mujeres Innovadoras de la Comisión Europea. En su opinión, “todos los premios son reconocimientos a la trayectoria de éxito que Libelium se ha labrado en sus 13 años de historia. En este caso, además supone un respaldo a mi actividad innovadora como mujer, ingeniera y emprendedora. Hace falta que existan estas ventanas para que la sociedad tenga ejemplos de proyectos exitosos que empujen a otras a querer intentarlo”.

Pero no porque sea partidaria de las cuotas, matiza, sino porque cree que “la clave está en fomentar las vocaciones hacia estudios técnicos y tecnológicos desde edades tempranas. No podemos pretender igualdad salarial si no tenemos acceso a los puestos mejor remunerados y ello exige estar preparadas para liderar las organizaciones”. Es más, “la presencia del talento femenino en el sector científico y tecnológico es una necesidad. Estamos privando a las empresas y a las organizaciones de grandes profesionales que podrían desarrollar una excelente labor”.

Bajo su punto de vista, apostilla, “hay que visibilizar el día a día de estas profesiones para fomentar las vocaciones hacia ellas. Todo el mundo puede imaginar lo que hace un médico, un abogado, un profesor o un periodista. Pero pocos conocen la gran versatilidad que acaba definiendo el trabajo de un ingeniero y de un científico”.

“El secreto del éxito es, básicamente, “el crecimiento como objetivo fundamental.”

En ese sentido, tiene muy claro que, para nosotras, “la autoconfianza es la base para convencerse de que los obstáculos son retos que tenemos capacidad de superar sin complejos. La disciplina, la orientación a resultados y la relativización de los éxitos y los fracasos son habilidades que ayudan”.

Con esas bases claras, manifiesta: “nunca he dejado de hacer nada de lo que me he propuesto por ser mujer; ni en el plano personal ni en el profesional. Tengo dos hijas de 2 y 4 años y las educo en igualdad y fomentando su liderazgo”. Por supuesto, culmina: “en mi casa practicamos la corresponsabilidad; mi marido participa del cuidado de ellas con el mismo grado de implicación. Cada domingo cuadramos agendas para planificar la semana teniendo en cuenta las responsabilidades profesionales de cada uno por igual”.

Por Elisabeth G. Iborra

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