Consejos para mantenerte activa

Ser personas activas parece ser cada vez una tarea más difícil de cumplir, ¿verdad? Pero chicas, por favor, hagamos el ejercicio de sacarnos esa idea de la mente, porque para ser activas y saludables no necesitamos sufrir, al contrario, es un espacio para mejorar nuestro bienestar físico y mental. Queremos decir: no es necesario correr una maratón ni mucho menos completar un IronWoman, solo tendrás que invertir un tiempo mínimo de ¡30 minutos al día! Sí, leíste bien, solo 30. Menos de lo que dura un capítulo de La Casa de Papel o Las Chicas del Cable.

“La falta de actividad destruye la buena condición de todo ser humano, mientras que moviéndose y con actividad física metódica la puede salvar y mantener”. Platón

Primero de todo, lo más importante es tener en cuenta que cada ritmo e intensidad son válidos. Una cosa es la cantidad de ejercicio que debería hacer una deportista de alto rendimiento y otra, una persona que tiene trabajo de oficina con un horario de 8-10 horas o una mamá con 3 hijos en casa. En otras palabras, no hemos de compararnos, lo importante es que nos sintamos bien con lo que hacemos y nos motive a movernos cada día. ¡Si te gusta, no cuesta esfuerzo, amiga!

Durante un estudio del Instituto Nacional de Educación Física de León, descubrieron que las personas que realizaban ejercicio moderado tenían una mejoría en su estado de ánimo y bienestar psicológico en comparación con aquellas personas que realizaban ejercicio de baja o alta intensidad. Es por esto mismo que el ejercicio es también conocido como un tratamiento para combatir la depresión, pues resulta que ¡las endorfinas se logran sentir casi al instante! Las endorfinas son un conjunto de hormonas que tu cuerpo produce cuando realizas ejercicio, sonríes o inclusive ¡comes chocolate! Es decir, todo aquello que nos hace sentir felices.

Por otra parte, Manuel Jiménez, en su tesis “Bienestar psicológico y hábitos saludables: ¿están asociados a la práctica de ejercicio físico?”, realizada para el International Journal of Clinical and Health Psychology, observó que “los participantes que realizaban ejercicio físico con más frecuencia (diariamente o 2-3 veces por semana) mostraban menor tendencia a reprimir sus sentimientos de ira y hostilidad en comparación con los que lo realizaban con menor frecuencia…”. Asimismo, Jiménez no encontró una relación con el tipo de ejercicio y los efectos psicológicos, lo cual significa que ¡puedes lograr lo mismo haciendo cualquier deporte! ¿No te dan ganas de empezar a probar ya?

Ahora bien, os preguntaréis: ¿cómo bastarán solo 30 minutos al día? Muy sencillo: si comenzamos a sumar de a 30 por día laborable, nos daría más de 150 minutos semanales, que, según la Organización Mundial de La Salud, a intensidad moderada, es lo suficiente para alcanzar nuestro bienestar.

Eso sí, si le quisiéramos sacar aún más provecho al beneficio del ejercicio, podríamos incrementar a 300 minutos semanales, que da un promedio de 42 minutos diarios. A pesar de que 30-40 minutos no parezcan mucho, 1 en cada 4 adultos no es lo suficientemente activo (OMS). ¿No quieres formar parte de esa estadística, a que no?

Pero vaya por delante que, para ser activas, no basta con cumplir con los 40 minutos. La actividad física que haces desde que te levantas hasta que te acuestas es lo que de verdad cuenta y marca la diferencia. De nada nos sirve salir a hacer una clase de rumba una hora si vamos a pasar el resto del día en la cama. Es más, eso es un claro ejemplo de lo que una persona sedentaria haría. Lo ideal sería que no pasaras mucho tiempo quieta. Por ejemplo, si tienes trabajo de oficina, intenta levantarte cada 30 minutos a por un vaso de agua o al baño. Y de paso, desconectas un poco el cerebro, ¡dos por uno!

Por otra parte, la depresión no es la única víctima del ejercicio; la ansiedad y el estrés también se ven suprimidos cuando decidimos movernos más. El doctor Kenneth R. Fox, en su tesis sobre la influencia de la actividad física en el bienestar mental, escrita para la Universidad de Bristol (Inglaterra) afirma que el efecto del ejercicio tiene la misma magnitud que las intervenciones psicoterapéuticas. O sea, queridas, que haciendo ejercicio nos ahorramos el psicólogo.

Según la Asociación Americana de Psicología, uno de los principales motivos por los cuales el ejercicio ayuda a reducir la ansiedad es que, a través del movimiento, el cuerpo también segrega serotonina, que es efectivamente una de las hormonas que tienen los medicamentos antidepresivos. Aún no hay la suficiente evidencia para determinar la cantidad exacta de serotonina que se necesita para sentirse feliz o triste, pero es seguro que hay una relación directamente proporcional.

Existen muchos estudios que resaltan la importancia de hacer ejercicio, pero tranquilas, chicas, no necesitáis leerlos todos para entender la importancia de estar físicamente activas, en Bepow hemos hecho ese trabajo por vosotras. Basta con salir un día a jugar al parque con amigas, hijos o mascotas; o ir a bailar, correr, nadar o montar en bicicleta, entre tantas otras actividades con las que podemos sentir casi de manera inmediata emociones positivas.

No lo dudéis: movernos nos ayuda a sentirnos bien con nosotras mismas, a ver el mundo de otra manera y a sonreír, aunque sea por un rato.

Al final, hacer ejercicio es para ti, para tu salud; porque esto va mucho mas allá de tener o no un cuerpo “atlético”. Así que cuida de tu cuerpo porque él cuidará de ti.

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