¡Encuentra a tu pareja en Internet!

El filósofo griego Platón ya advertía hace milenios que «el dios del amor vive en un estado de necesidad» y lo confirma la antropóloga Helen Fisher, que ha marcado la investigación sobre las relaciones y la sexualidad en este siglo. Su conclusión es que necesitamos amor tanto como beber agua y alimentarnos, muy probablemente por la cantidad de hormonas que se revuelven en nuestro cerebro y ejercen toda una serie de beneficios sobre el organismo. Así que si deseas tener una relación, no te sientas rara, porque es nuestra naturaleza, y en Bepow te vamos a ayudar a encontrar la adecuada, no cualquiera, a través de las redes de contactos, aplicaciones, etc. para aprender a manejarte en ese nuevo campo de seducción que no tiene fronteras en tu propia ciudad ni siquiera en tu país.

En el libro A ti te encontré en Internet(Tagus, 2013), muchísimas personas de todo el mundo contaban cómo se habían conocido online a través de vías tan dispares como foros especializados, webs de contactos como Match o Meetic o de agencias matrimoniales… Y en los últimos años han causado furor las aplicaciones tipo Tinder o Adopta un tío, que cruzan un catálogo de hombres y de mujeres para que puedas seleccionar a los que te gustan, o recharzarlos de forma que no te vuelven a aparecer, escogiendo el radio de acción en el que quieres buscar, que se puede cambiar cuando viajas, de forma que siempre tienes la oportunidad de conocer a alguien nuevo estés donde estés.

Pero lo cierto es que hay que saber cómo entrar en esas apps para apuntar bien el tiro, porque si no, solo vas a ir sumando experiencias frustrantes que, a la larga, pueden acabar con tu paciencia e incluso con tu autoestima, como reconocían algunos de los entrevistados en el libro, al sentirse rechazados o ignorados una y otra vez por todas las personas que iban conociendo y no llegaban a quererles como pareja.

Para empezar, el experto en Programación Neurolingüística, coach y terapeuta Alex Escot destaca que lo primero que has de hacer es “identificar qué es lo que realmente quieres de una relación y para ello debes saber cuál es la experiencia que quieres vivir, qué es lo que quieres sentir, lo que quieres compartir”. Porque no es lo mismo querer una relación estable que divertirte conociendo gente y disfrutando de encuentros esporádicos, para lo cual hay redes diferentes y también te conviene dejarlo claro tanto en el perfil que redactes como en tus interacciones con los demás, para que nadie se llame a engaño ni te encuentres con lo contrario de lo que buscabas. Intenta ser coherente.

A la hora de redactar tu carta de presentación en esos portales o apps para atraer a aquellos que más se acerquen a tu perfil ideal, siéntate a pensar en qué es lo que quieres destacar de ti y trata de comunicarlo de forma original, que sorprenda por tu sentido del humor, por cómo cuentas tus cualidades… No hay nada más anodino que una persona que se define como normal y tira de tópicos como “descúbrelo por ti mismo”, si quieres a alguien inteligente en tu vida, muestra tu inteligencia y se te descartarán automáticamente los que no lo son.

De todos modos, verás que te entran muchos y de muy variado pelaje. Bien, sé selectiva, no pierdas tu tiempo con los que no te atraigan o no te parezcan interesantes de entrada, no des pábulo a pesados que acabarán persiguiéndote para que les hagas casito. Dales coba solo a los que quieras conocer más allá de la pantalla y no te conformes con cualquiera con tal de no estar sola, porque eso está abocado al fracaso, se basa en la necesidad de tener animal de compañía. El psicoanalista Erich Fromm señala en su libro “El arte de amar” que «el amor infantil sigue el principio: “Amo porque me aman”. El amor maduro obedece al principio: “Me aman porque amo”. El amor inmaduro dice: “Te amo porque te necesito”. El amor maduro dice: “Te necesito porque te amo”». Eeeeso es lo correcto.

Bien, vamos a las fotos. Igual que tienes que ser sincera y objetiva en la descripción, en las fotos has de ser realista y no poner las de hace 10 años con 15 kilos menos. Todo el mundo tiene su público y tú tienes que ir a por los que puedan apreciar tu apariencia física. Si engañas en las fotos, te pillarán en cuanto quedéis presencialmente… y quedarán decepcionados y se irán.

A partir de ahí, si te llama la atención alguien, no te cortes en escribirle un mensaje privado… y particular para esa persona en concreto basándote en lo que has leído en su perfil. No mandes mensajes estándar para todos, ni le pongas solo “Hola”, en plan infantil, más bien dile algo gracioso, algo que le dé pie a hablar, a soltarse; o hazle preguntas para que pueda fluir la conversación. Y cuando empecéis a chatear, sé tú misma, no mientas nunca, simplemente trata de transmitirle que no eres del montón y saca a relucir tus peculiaridades.

Los psicólogos recomiendan no alargar demasiado el jueguecito por chat, mensajitos, mails, o similares porque la idealización está al acecho en estos casos y se va incrementando a nivel cerebral, pero luego la química juega un papel fundamental. Es decir, que podéis llegar los dos ya casi enamorados y la cita y que, al veros, físicamente no os atraigáis nada, no haya feeling, no empiece el baile hormonal. Expectativas frustradas, meeec.

O sea, que a los 4 o 5 días, quedáis en un bar o en un sitio público, donde te puedas sentir segura, e informando previamente a alguien de con quién vas, a dónde, su número de teléfono, etc. para cubrirte las espaldas. Ah, pídele también que te llame en medio de la cita, por si necesitas una vía de escape, tener una excusa para marcharte.

¿Y qué te pones? Pues un atuendo básico que sirva para cualquier ocasión y lugar, tu ropa comodín, con la que te sientas segura y cómoda y te permita estar pendiente únicamente del mozo que tienes sentado frente a ti. Baba Fonrouge, asesora de imagen de Fonrouge Lab aconseja “que no vayas pintada como un cuadro de Picasso, ve natural, si le gustas sin maquillar, en otro momento más adecuado ya podrás sorprenderle con un maquillaje que te saque todo el partido”.

Y a partir de ahí… a ser tú misma, no finjas, no mientaspara que nunca te puedan pillar en un renuncio, saca lo mejor de ti y disfruta de conocer a alguien por el placer de conocer gente, sin pretensiones de boda, sin hacerte ilusiones; ya se verá qué puede salir de ese encuentro, si es que sale algo, ¡déjate llevar y déjalo fluir!

 

Por Elisabeth G.Iborra, Periodista, editora y escritora.

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