Empodérate en tu sexualidad

Nuestra colaboradora Elisabeth G. Iborra, especializada en sexología, entrevista a la psicóloga y sexóloga colombiana Mónica Blanchard y, entre las dos, aportan a Bepow todas estas claves para empoderarnos sexualmente.

Se habla mucho de empoderamiento femenino, pero para estar realmente empoderada a todos los niveles como mujer, necesitamos conocer nuestra sexualidad, aceptar nuestro cuerpo, saber lo que nos gusta o nos disgusta… porque esa es la única manera de disfrutarla y de comunicarle a nuestra pareja (si la tenemos, o del modo en que nos relacionemos) lo que deseamos.

Según la psicóloga y sexóloga colombiana Mónica Blanchard, que está afincada en Zaragoza (España) e imparte los talleres Sexorial, de empoderamiento femenino en el ámbito sexual, “empoderarse es un proceso de autovalorización que empieza por aceptarse y amarse a una misma, y sólo a partir de ahí se puede llegar al empoderamiento sexual”. Y en una entrevista para Bepow con la periodista Elisabeth G. Iborra, también especializada en sexología, nos dan ambas las claves para lograr esa autoestima en un aspecto tan natural en nuestras vidas.

La sexualidad es algo natural e inherente al ser humano.

Ya los bebés tienen pulsiones sexuales naturales, no es raro ver a un niño pequeño con una erección y los sexólogos reciben cada dos por tres a padres que les consultan si es normal que su hija se refrote contra el brazo del sofá. Y sí, es normal, desde pequeños y hasta que morimos, sentimos una inclinación hacia el sexo porque es la única manera de perpetuar la especie y porque los miembros sexuales y mecanismos para que el sexo funcione están diseñados de tal manera que nos guste hacerlo por placer, para que repitamos y mejoremos genéticamente a la Humanidad. Así que no, no te sientas rara si deseas disfrutar porque estás programada para ello.

La sexualidad sirve para conocerte a ti misma.

Conoce tu cuerpo, cada zona, acéptate con tus características personales, cumplan o no los cánones estéticos que se imponen en cada época, mímate, déjate mimar, siente que cada parte de tu cuerpo es bella y sensible, ¡y date mucho, mucho amor! Porque esa es la base de la seguridad personal que trasmitirás en todas las demás facetas de tu vida.

Tu sexualidad es el fiel reflejo de la relación que tienes contigo misma.

De lo que te respetas, te cuidas, tienes en cuenta tus deseos y necesidades, aceptas lo que eres y quieres más allá de lo que te hayan contado que es moralmente correcto. Si no te masturbas, estás relegando tu placer; si no pides lo que necesitas en tus relaciones, estás delegándolo en el otro; en definitiva, te estás negando tu bienestar y todo lo que te mereces disfrutar.

La sexualidad es una construcción interna

Que nace, se experimenta y sale desde adentro hacia afuera y no a la inversa. Es decir, primero tienes que explorar, vivir y sentir tu sexualidad a solas para poder después compartirla de una forma consciente, placentera y completa con otras personas.

Ten conciencia sobre tus centros de poder físicos

Entre ellos, los más importantes: la boca, los pechos, el trasero y la vulva. ¿Por qué? Porque es mayoritariamente en estas partes donde se concentra todo lo que somos a todos los niveles. A través de la boca, expresamos lo que pensamos y sentimos. Y además besamos y lamemos, succionamos… Y tenemos una sensibilidad maravillosa, al igual que en la zona perianal, donde hay millones de terminaciones nerviosas muy sensitivas. A través del pecho, podemos nutrir, pero es que además, científicamente está comprobado que al estimular los pechos se iluminan en el cerebro los mismos puntos neurológicos que al tocar el clítoris, ese miembro diseñado por el Universo o Dios, como prefieras, únicamente para gozar. Sendas zonas erógenas están concentradas en el mismo centro de placer, de modo que si te acaricias ambas a la vez, vas a ver el doble de estrellas en el orgasmo.

El orgasmo está hecho para enganchar.

Además relaja y funciona como analgésico porque genera hormonas como las endorfinas, que son las de la felicidad; la dopamina, la oxitocina… Así que si lo tienes a solas, comprobarás que seguidamente te quedas dormidita como una niña pequeña. Ahora bien, si lo compartes con alguien, ten en cuenta que tus emociones y tu sexualidad están conectadas. Esto es: si sientes algo por alguien, el sexo que tengáis en común te provocará unas emociones diferentes que si sólo hay una atracción física, lo cual no es ni mejor ni peor, conste, pero no puedes esperar lo mismo, ni decepcionarte cuando no se cumplen tus expectativas.

Siéntete libre de experimentar.

Aunque sea una relación sexual esporádica, que es totalmente lícito, natural y gustoso tenerlas, también puede provocarte emociones, porque esas hormonas y feromonas que segrega el sexo en tu cerebro pueden llevarte de una noche loca alucinante al enamoramiento más rotundo. O sea, no pienses que un acto sexual no te va a afectar de ninguna manera porque lo hará, para bien o para mal, a nivel emocional.

Poner conciencia en lo que queremos y ofrecemos al entrar en una relación sexual.

No sólo en la pareja, sino en el sexo esporádico. Blanchard advierte que “también existe el sexo fast food, y no tiene nada de malo si tú, como mujer, eres capaz de reconocerte que eso es lo que quieres. Pero has de analizarlo con sinceridad, porque ocurre a menudo que te autoengañas, te lanzas a encadenar aventuras de una noche y, finalmente, te sientes vacía y desvalorizada, que es justo lo contrario de lo que buscamos y, además, te impide disfrutar del placer del sexo en sí.»

 

 

Por: Elisabeth Iborra. Periodista, editora y escritora.

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