Estrategias para viajar sola sin ser una Superwoman

Queridas amigas de Bepow: No, no es necesario ser una superwoman para nada en esta vida, ni mucho menos para viajar sola. Partiendo de la base de que si una mujer como yo puede hacerlo, podemos hacerlo todas, vamos a ver con qué herramientas contamos y cuáles podemos desarrollar para poder lanzarnos a viajar por el mundo sin necesidad de un hombre que nos proteja.

Primero, como todo en esta vida, para aprender a viajar sola, se entrena. Una no empieza directamente dándose la vuelta al mundo porque le va a superar, sin lugar a dudas, y nadie quiere volver con las orejas gachas a casa a la de una semana, ¿verdad? Pues bien, si temes no ser capaz de hacerlo porque no estás acostumbrada a ir sola a ningún sitio en general, empieza por ir un día al cine y a tomarte un café; una noche, a cenar contigo misma en el mejor restaurante de la ciudad, porque tú lo vales. Un fin de semana, una escapadita a una ciudad cercana y bonita. Después, cuatro días festivos. Luego, te atreves a irte una semana, en las vacaciones de verano dos o incluso un mes, si ya te ves con ganas. Y así, sucesivamente, hasta que te resulte tan fácil que el miedo pierda todo el sentido.

Segundo, vete por partes, comenzando por conocer tu entorno, tu país y los países de alrededor más accesibles y seguros. Ya irás a otros más exóticos, lejanos y, quizá, con fama de inseguros, aunque no te fíes demasiado de las noticias que difunden la violencia de otros lugares, sólo se focalizan en lo negativo, pero no transmiten la vida real de la gente local, que muy probablemente vive sin miedo a ser atracada o asesinada en cualquier momento (salvo que estén en guerra o pasando una hambruna, en cuyo caso, ahorrátelos, claro, no te quieres meter debajo de una bomba).

Tercero, ve pisando fuerte. Los humanos somos animales, al fin y al cabo, de modo que olemos el miedo a distancia, y los delincuentes tienen un olfato especialmente desarrollado para detectar a la víctima más fácil. Si vas pensando que te van a atracar o te van a acosar, tienes muchos más puntos de sufrirlo que si estás convencida de que a ti no te va a pasar y sacas a la mujer alfa que llevas dentro. Recuérdalo: no eres el cervatillo débil al que es fácil atacar, eres fuerte y estás segura de ti misma, así que fijo que a los malos les sale más rentable irse a por otra presa más vulnerable.

Cuarto: El truco de la mirada al infinito típica de los camareros cuando no te quieren atender es infalible para que te dejen en paz y no te digan tonterías ni te asalten o te acosen por la calle. Tanto para piropearte o entrarte a ligar como para venderte cualquier cosa. Tú mirando al frente, al horizonte, como si no les vieras. Es cierto que puedes quedar arrogante, pero te dejarán en paz y, seguidamente, se olvidarán de tu cara, tranquila, no les vas a causar un trauma.

Quinto, ve discreta, aunque no lo seas por naturaleza. No vayas ostentosa, con joyas, móviles o cámaras reflex carísimas, ni con el portátil en ristre. Cuanto menos parezca que tienes, menos interesante les parecerá robarte e irán a por otro que se vaya luciendo más. En los bolsillos, una fotocopia del pasaporte, algo de efectivo, una tarjeta si la necesitas bien metida en lo más recóndito, un móvil sencillo si acaso, y cuidando dónde lo sacas para hacer fotos. En cuanto a llevar bolsos, cuando sea imprescindible porque vayas de paso, sal con lo mínimo posible a la calle, sobre todo, en las grandes ciudades. Además, irás más cómoda y ligera.

Sexto, infórmate entre los oriundos de cómo funcionan los medios de transporte, sobre todo taxis y autobuses, si son seguros, qué problemas puedes tener en ellos, etc. En algunos países atracan en los buses urbanos y en otros te secuestran los taxistas no oficiales para sacarte todo el dinero de la cuenta corriente, así que aprende a diferenciarlos y, si es menester, pídele a la Policía que te ayude a detectar los taxis oficiales para no caer en manos de desalmados.

Séptimo: Aunque vayas sola y te guste estar sola (verás como sí te sucede), intenta formarte una pequeña red de confianza allá donde vayas para poder pedir ayuda en un momento indeterminado, por ejemplo, gente de couchsurfing.com, del hostal donde te alojes, etc. Especialmente, si tienes citas con desconocidos, intercambia teléfonos con tus caseros, hospedadores, etc. y dales datos de las personas con las que quedas. Ahora con la ubicación en tiempo real de Whatsapp tenemos una herramienta que da mucha seguridad para que nos tengan localizadas en caso de alarma o preocupación.

Octavo: No tengas miedo pero sé prudente y precavida, porque la mayoría de la gente por el mundo es excelente y generosa y te va a ayudar, pero siempre cabe la posibilidad de que nos toque algún espabilado/a que nos intente timar o embaucar. Infórmate bien en cada país de los puntos más conflictivos del mapa para poder evitar las zonas oscuras, los barrios convulsos, los bares donde acaban a tiros… En especial, a partir de ciertas horas, no te metas en la boca del lobo y conecta con tu intuición para distinguir una zona bohemia e interesante de una de la que sabes cómo entras pero no cómo sales. Ojo, que nada más lejos de mi intención que asustarte, en 65 países, muy pocas veces me he encontrado en una situación así ni medianamente peligrosa, pero quizá porque voy con los sentidos en alerta y aprendí pronto a detectar las señales de riesgo a distancia.

Noveno: observa, quédate con todo alrededor, con lo que hace la gente y lo que no, por dónde va y por dónde no pasa jamás, con quién no se junta, qué precauciones toma. Escucha a los lugareños para saber lo que te conviene y acepta sus consejos desde la humildad porque muchas veces la soberbia del viajero le lleva a creer que lo sabe todo y está por encima del bien y del mal. Y no, lo mejor para tener un viaje feliz es integrarse en la comunidad y dejarse llevar de la mano y, una vez segura, echarse a volar, con la confianza de tener la red debajo si te caes.

Décimo y definitivo: Sé feliz, relájate, disfruta, no vayas tensa, piensa que el mundo es tu casa y allá por donde pisas se extiende una alfombra roja con gente recibiéndote que te lo hace todo más fácil porque tú les vas con una sonrisa y con tu generosidad por delante.

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