Liderazgo femenino y/o masculino

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El periodista Ricardo Ginés nos trae hoy a debate en Bepow la cuestión de si el liderazgo depende del género o, más bien, de las cualidades que desarrollemos cada cual. ¿Tú qué crees, compañera? Te invitamos a compartir tu opinión al final de este artículo.

¿Diferenciamos entre liderazgo femenino o masculino? ¿O se trata de liderar juntos mujeres y hombres?

Desde finales de los sesenta, en el interior de empresas punteras de Estados Unidos han existido con éxito grupos implicados en fomentar la variedad.

Han implicado así de forma consciente y voluntaria a un mayor número de mujeres o miembros de minorías étnicas o raciales en las empresas, incluso en sus cuadros de mando.

Así, poco a poco, los old white men quedaron relegados.

Hasta ahí todo bien. En teoría, al menos.

Este tipo de programas habían conseguido claramente avanzar en aras de una mayor diversidad.

Pero, ¿deben seguir ahora? Algo ha debido de ir mal cuando muchas de esas empresas han dejado de fomentar este tipo de programas.

Por ejemplo, los dedicados a la paridad entre hombres y mujeres. Resulta que, en ciertas empresas, cuando incorporaban a más mujeres, esto no repercutía en otro tipo de cualidades —digamos más femeninas— en la compañía, sino muy al contrario: las mujeres se comportaban de forma varonil para hacerse un hueco entre hombres.

Fuera de foco

Lo que ocurre es que el modelo (ya) no funciona porque las cualidades consideradas como masculinas no lo son tanto, y viceversa. Ha quedado trasnochado, fuera de foco.

Así que lo importante es saber cuáles son las características que forman y consolidan a una buena persona-líder y fomentarlas indistintamente de nuestro género.

Para explicarlo mejor, vamos a un caso concreto.

La compañía Deloitte es una de las cuatro grandes auditoras a nivel mundial. Durante decenios —desde 1993—, ha implicado a mujeres en su estrategia de una mayor paridad, que responde al acrónimo WIN (ganar o victoria, en inglés).

Pues bien, recientemente, después de 24 años, WIN tocaba a su fin y, de los grupos de diversidad (diversity groups), se ha pasado a los “inclusion councils” (consejos de inclusión).

Deloitte, eso sí, seguirá dando una especial importancia a la paridad y la implicación de grupos proporcionalmente menos representados hasta ahora.

Pero el enfoque anterior queda definitivamente atrás. Porque, sencillamente, muchos programas dedicados a la diversidad no la están incrementando.

Recapitulemos: si queremos una igualdad entre hombres y mujeres en una compañía determinada, es porque pensamos que la unión de ambas fuerzas puede dar lugar a algo mejor. Y porque creemos que, efectivamente, ambos grupos aportan cualidades distintas. Y de raíz.

Indudablemente, hay diferencias biológicas. Pero no debemos exagerarlas. Porque supondría creer que existe una sola e inalterable naturaleza tanto para la mujer como para el hombre.

Si nos centramos, en cambio, en qué tipo de cualidades son beneficiosas para un liderazgo compartido y cómo deberían estar repartidas entre hombres y mujeres, o entre otros grupos, quizás avancemos algo.

De ahí que, para el liderazgo más efectivo, el ideal no sería masculino ni femenino, sino una integración de los mejores puntales de ambos.

Estas son, en definitiva, seis de las características y cualidades generalmente aceptadas como necesarias para un buen liderazgo.

Los factores clave

En Bepow te encorajamos para que no temas, bajo ningún concepto, que no están todas estas cualidades a tu alcance.

1. Empatía

La empatía, según recientes estudios, nunca ha sido más crucial en el puesto de trabajo que hoy en día. Y se asocia principalmente a la mujer. Pero también los hombres han de involucrarse para resultar más empáticos.

2. Ambición

Si exageramos las diferencias entre sexos y descartamos la empatía en un hombre, bien fácilmente podemos eliminar la ambición en una mujer.

¡Que nadie te diga que no puedes ser ambiciosa por ser mujer!

3. Inteligencia emocional

Como muchos otros estudios, el de K.F. Hay Group de 2016 se inclina en la misma dirección: las mujeres puntúan mejor cuando se trata de utilizar soft-skills, sinónimo de la inteligencia emocional y crucial para un “liderazgo efectivo”.

4. Integridad

En el centro de lo que significa liderazgo, numerosos estudios parten de la integridad del líder como hecho principal. El que sea una persona recta, intachable, es fundamental, apuntan. Aquí no hace falta acudir a estudios, sino al sentido común: la integridad, como la inteligencia, está repartida a partes iguales entre mujeres y hombres. Eso sí, las mujeres líderes son percibidas como más íntegras por sus congéneres.

5. Resilencia

La resilencia —el aguante frente a la adversidad— es otra característica que se presuponía más cercana a los hombres. Sin embargo, ¡cuán equivocados estábamos! Los estudios al respecto no apoyaron tal teoría sino justo lo contrario.

6. Capacidad de tomar riesgos

Otro factor determinante que, de nuevo, es una habilidad generalmente asociada más a los hombres. Sin embargo, una y otra vez comprobamos en la actualidad que eso es falso: las mujeres también toman riesgos, solo que de forma diferente.

Por lo tanto, ¡no dudes que tú puedes con todo, arriésgate!

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