Loubna Bensalah, activista marroquí

Loubna Bensalah ha recorrido nada más y nada menos que 2.000 km a pie entre Marruecos y Túnez para conocer a las mujeres de ambos países y propiciar un mayor entendimiento entre ellas. Su proyecto, I Walk With her, ha sido premiado por la UNESCO y la ha llevado a dar conferencias en diferentes partes del mundo, entre ellas Milán, donde ha accedido a hablar con BEPOW.

Y es que esta marroquí era una curiosa empedernida y quiso conocer la realidad de sus compatriotas y las del país vecino. Su conclusión: “no podemos estereotipar a las mujeres de Marruecos, ni de otro sitio, porque somos diferentes y tenemos mentalidades y orígenes diferentes”. Y nos asegura a todas que “no tenemos que tener miedo a las diferencias para poder crecer juntas”.

Nos garantizaque “cuando hablas a la gente con inocencia, directamente, sin estereotipos ni ideas preconcebidas en la mente, eres bien recibida en todos los sitios”.

Loubna comenzó  su periplo en 2016 recorriendo 1.000 kms por Marruecos. Primero quería conocer su país porque “cuando sabes de dónde vienes, sabes hacia dónde vas”. En 2017, salió de sus fronteras y caminó 1000 kms por Túnez. La marroquí opina que debemos conocer el denominador común de las mujeres en las diferentes culturas para así poder crecer juntas. Para ella, es importante “ayudarnos entre nosotras independientemente de nuestra nacionalidad, algo que podemos hacersiguiendo a esas mujeres, dándoles apoyo, compartiendo nuestras experiencias y también caminando juntas”.

“Es importante compartir nuestras experiencias, viniendo unas a vernos a las otras… También podemos viajar y caminar juntas, organizar una caminata entre todas oun evento conjunto, reuniones para compartir nuestras diferentes experiencias… Todo ello servirá para ayudarnos acrecer mutuamente”.

Afirma que “cada persona puede ser inspirada por otras personas distintas. Proyectos que hacen mujeres en Europa, puede inspirar a otras mujeres en nuestro país, así como mujeresde mi país pueden inspirar a mujeres en otros lugares.” O sea, que nos inspiramos unas a otras, chicas, ¡no dejemos de aportarnos!

En 2018, sus marchas se convirtieron en un proyecto titulado «Kayna: la conquista del espacio público a través de la marcha de las mujeres». Realizó reuniones de  mujeres para caminar y discutir, pero también para ocupar simbólicamente los espacios generalmente reservados para hombres, como las playas.

Desde el segundo en que tomó la decisión de llevar a cabo este proyecto, estaba ansiosa ya por empezar, era su deseo conocer su país desde niña, nos comenta. No tuvo miedo, de hecho, valoró más la confianza que le daba estar en su propio país que los riesgos que podrían acontecerle. Pero confiesa que si lo tuviese que volver a hacer, se lo pensaría dos veces, por el problema de la violencia. Cuando salió fuera del ámbito familiar y se encontró cara a cara con la sociedad, enseguida percibió que no había igualdad entre hombres y mujeres.

En su país, solo los hombres podían hablar de política, porque “las mujeres estábamos privadas de la capacidad de análisis”: una mujer no podía leer, solo debía ocuparse de las tareas de la casa o de arreglarse el cabello. Y esas no eran precisamente las prioridades que tenía Loubna. A ella le preocupaba más analizar y conocer la sociedad marroquí.

Una vez salió a cenar con una amigas y, de vuelta a casa, dos chicos en un coche comenzaron a seguirlas. Al llegar la policía los chicos huyeron, pero las autoridades les reprendieron y les dijeron que era normal que, si tres chicas iban andando por la calle a esas horas y una de ellas fumando, fueran molestadas. Loubna no se calló: “Discúlpeme, pero no existe ningún sitio en Marruecos donde se le prohíba a una mujer caminar a las 23h, ni ningún sitio donde se les prohíba fumar, pero en cambio sí hay una ley en contra del acoso. Así que, en lugar de estar aquí comentando nuestro comportamiento, deberíais seguir a esos chicos, pararles y preguntares qué querían de nosotras”.

En Túnez cada 48 horas era acusada de algún delito absurdo, como de robar hallazgos arqueológicos, de ser una espía… nadie entendía por qué una mujer caminaba sola por el país ni que insistiese en dormir con las lugareñas.

Para Loubna, el verdadero problema es la mentalidad de la gente y sabe que no se puede cambiar esto de un día para otro. ¨La solución pasaría porque el Gobierno escuchara al pueblo e hiciera un esfuerzo para cambiar la sociedad. Y por quelas mujeres formaran parte del Gobierno para desarrollar y poner en prácticaestos cambios¨.

Loubna nos inspira, sobre todo, porque pese a la diferencia de nuestros países, ella ve ese denominador común que tenemos las mujeres y que nos puede ayudar a llegar todas juntas muy lejos independientemente de nuestras nacionalidades. Sigamos su marcha.

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