¿Cómo practicar mindfulness?

Seguro que os ha pasado alguna vez -si no os pasa constantemente- que vuestro pensamiento está, de forma inconsciente, recreando un momento del pasado o del futuro. Nuestro cerebro es capaz de ir más rápido que nuestra propia percepción de la realidad y está siempre ocupado con recuerdos de hechos que nos pasaron unos años antes e incluso unos días… o bien “inventando” historias de cómo nos queremos ver cuando seamos más mayores. 

Nosotras en Bepow hemos decidido buscar la manera de que nuestra mente esté concentrada en lo que estamos haciendo, porque así no pensaremos en otras nimiedades y podremos disfrutar más. Es lo que se llama Atención Plena o Mindfulness, que no es ni más ni menos que dejar de sostener estos pensamientos y enforcarnos en el presente, en lo que estamos haciendo ahora, en este mismo momento. 

Según la Universidad de Berkeley, ¨Mindfulness es mantener una conciencia momentánea de nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones corporales y del entorno que nos rodea sin juzgarlos¨  

Practicar Mindfulness conlleva muchos beneficios, entre ellos, nos convierte en personas más positivas, somos más comprensivas, reduce la depresión y el estrés; incluso cuando estás sufriendo por algo, este sufrimiento se puede reducir a la mitad. Y no sólo eso, también reduce el dolor crónico y la ansiedad, según los estudios científicos del Greater Good Science Center de Berkeley. 

Pero lo más importante es que, al concentrarnos plenamente en el presente, disfrutamos más de lo que estamos haciendo y lo hacemos mejor ¿Y quién no quiere eso, verdad, amigas?

En Bepow hemos buscado los diferentes métodos para practicar la Atención Plena y nos hemos encontrado con que los más comunes son ejercicios de respiración, de body scanning (o escáner corporal) y distintos tipos de meditaciones. 

¨Lograr mantener la Atención Plena no es fácil y requiere de práctica y constancia en la misma¨, nos advierte María Talavera, consultora de Hábitos Saludables y profesora del Programa de Reducción de Estrés Basado en Mindfulness. 

Al principio, el intervalo entre pensamiento y pensamiento será más corto; a medida que vayamos practicando, estos intervalos serán más largos y cada vez estaremos más cerca de nuestros objetivos. Aquí os dejamos cómo practicar cada uno de estos métodos:

1. Respiración: La respiración reduce el estrés y la ansiedad. Nos concentramos en nuestra respiración. Sentimos como el aire entra en nuestro cuerpo y el efecto que nos produce. Y volvemos a repetir este proceso una y otra vez. Y si de repente estamos pensando en otra cosa, nos volvemos a concentrar y retomamos la práctica. En el Greater Good Science Center aconsejan hacer la práctica de inspirar contando hasta tres, mantener la respiración hasta 2 y expirar contando hasta cuatro.

2. El Body scanning o escáner corporal reduce el estrés y el dolor y aumenta el bienestar. Se trata de conectarnos con nuestro propio cuerpo, de sentir todas las sensaciones que nos puede producir. Sensaciones como calor, frío, hormigueo, nervios, cansancio… Conectarnos con nuestro cuerpo y concentrarnos solo en él. La frecuencia ideal de práctica sería de 20 a 45 minutos, de 3 a 6 días por semana; o bien 4 días por semana durante 4 semanas, según los científicos de Berkeley.

3. Meditaciones: Hay diferentes tipos de meditación, algunas como Love a Kindness meditation nos producen sensaciones más positivas y una vida más satisfactoria. Se trata de enviar energía o vibraciones positivas de forma mental a otras personas. Mediante este tipo de meditación, cultivamos la bondad, la compasión, la alegría y la ecuanimidad. Todas estas cualidades aparecerán de forma espontánea en nuestra práctica de la Atención Plena. Se recomienda una práctica de 15 a 44 minutos al día, de una a cinco veces por semana, durante 8 semanas.

Ese es sólo un tipo de meditación, pero hay otras en las que nos concentramos más en la respiración o en mantras. María Talavera, nuestra consultora de Mindfulness, nos cuenta las 6 fases de la práctica basada en la respiración. 

  • Primero tenemos que buscar una intención, el motivo por el que queremos meditar. 
  • Luego nos concentramos en la respiración, en cómo el aire entra y sale de nuestro cuerpo.
  • Sin darnos cuenta, de repente estaremos pensando en otra cosa. 
  • Nos percatamos de que nos hemos distraído. 
  • No te critiques por ello. ¨Hay que hacer todo lo contrario: ser compresivas con la naturaleza de nuestra mente, entender cómo funciona y seguir con la práctica¨, nos anima, para poder llegar así a controlarlo.
  • Y volvemos a concentrarnos en la respiración.

Nosotras hemos decidido que vamos a practicar al menos uno de estos métodos para empezar a estar más en el presente y mejorar nuestra calidad de vida. ¿Y vosotras, qué vais a hacer?

Por Tamara Florán Vélaz

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