¿Cómo puedes ser más productiva?

Por: Ricardo Ginés

Pasan las horas. Pasan. Y pasan.

Tienes grandes tareas por delante, importantes objetivos laborales que cumplir. Y sin embargo, estás tirada en el sofá y sin saber qué hacer. O cómo.

Suele pasar, ¿verdad, amigas? Tranquilas, no es nada malo… a no ser que… a no ser que se alargue en el tiempo y no tenga visos de cambiar.

A no ser que no encuentres la manera de tornar la situación, que se torne endémica. Que no puedas volver al punto de inicio.

Entonces, ¿qué hacer? ¿Cómo se las ingenia la gente que no para de hacer cosas, que resulta altamente productiva en vez de perder las horas tiradas en un sofá?

Hay innumerables consejos en esta dirección pero en Bepow, como siempre, intentamos reducirlos a cuatro para que te resulte más abarcable. Nuestro colaborador Ricardo Ginés nos da las pautas.

¿Cómo se logra una alta productividad?

Una historia verídica: durante muchos días, qué digo, meses, Gottfried Keller dejó pasar el tiempo lenta y malamente.

Todavía no era conocido en su Suiza natal, tan solo un estudiante veinteañero que perdía días y días ensimismado en cafés de mal aspecto y peor servicio.

¿Qué pasó para que Gottfried K. superara aquellos momentos y se convirtiera en un escritor de fama conocida en todo país de lengua germana?

Básicamente, G.K. no hacía nada día sí, día también. Pero así lo plasmaba en su diario y, un buen día, G. K. escribió unas palabras en él que iban a ser decisivas para su futuro, que iban a dar un vuelco a su vida: «Tengo una gran necesidad de escribir. ¿Por qué no intentar ver qué pasa con ello?” Pues tú, lo mismo, querida:

1. Busca y encuentra una misión: la tuya

Para ser productiva, una persona necesita, más que motivación, disciplina. Para lograrla, lo más inspirador y eficiente a la par es tener una misión. Dicho así, asusta un poco.

Pero en gran parte es lógico: significa que la productividad implica a factores tanto mentales como físicos, significa comprometerse en grado sumo. Como a las casas, si uno de los pilares falla, no se sostendrá.

Por lo tanto, antes de emprender una tarea, respóndete a las preguntas: ¿por qué hago esto?, ¿qué supone para mí?, ¿por qué ha de resultarme importante?, ¿quién soy yo a través de ello?

El escritor Henry David Thoreau lo expresaba así a la vuelta de su cabaña en los frondosos bosques de Massachusetts: «Aprendí esto, al menos, con mi experimento: que si uno avanza con confianza en la dirección de sus sueños y se esfuerza por vivir la vida que ha imaginado, se encontrará con un éxito inesperado en horas comunes. […] Si has construido castillos en el aire, tu trabajo no necesita perderse; ahí es donde debería estar. Ahora pon los cimientos debajo de ellos.”

2. Prioriza y, después, céntrate

Una vez que tengas claro el porqué de tu implicación, el siguiente paso es abarcar todas las tareas que deban cumplirse para realizar la labor y dividirlas, priorizando las más importantes o difíciles.

Ordenarlas por escrito sobre el papel ayudará a tenerlas bien presentes en la mente, sin esfuerzo apenas, al trabajarlas.

Como apunta el Harvard Business Review, la tarea de priorizar consigue que no confundamos la actividad con la productividad.

Incluso, aquí, para hacer hincapié en las principales prioridades las califica como “rituales” y las transforma en “prácticas altamente específicas que te comprometes a realizar en momentos precisos, de modo que con el tiempo se vuelvan automáticas y no requieran ya mucha intención o energía consciente. Un ejemplo es programar un horario regular en el calendario para una tormenta de ideas (brainstorming), o para un pensamiento más estratégico y de largo plazo.”

3. Lo duro o difícil, al principio

Aprovecha el tirón del comienzo de la jornada para afrontar las tareas más difíciles. El resto se te antojará entonces mucho más fácil y su cometido, más fluido.

La revista Forbes lo llama, no sin un retazo de ironía, “comer sapos” y lo enmarca entre las cualidades de las seres humanos más prolíficos.

Y dice así: “Las personas ultraproductivas comienzan cada mañana con este sabroso manjar. En otras palabras, hacen el elemento menos apetecible y más temido en su lista de tareas pendientes antes de hacer cualquier otra cosa. Después de eso, se liberan para hacer frente a las cosas que les entusiasma y les inspira.”

4. Tomar pausas

Expertos explican que una de las mejores formas de afianzar una mejor productividad es… tomar descansos. A tiempo.

No es una contradicción entre los términos (oxímoron), sino algo lógico, aducen.

Según explica un artículo de la revista Psychology Today, “las personas generalmente se concentran mejor durante períodos de 90 a 120 minutos. Después de ese intervalo, una pausa puede permitir al cerebro repostar. Un breve respiro, como salir a caminar o conversar con un colega, puede generar otro aumento de productividad.”

Especialistas en aumentar la productividad han llegado al extremo de idear una “técnica del tomate” que parte de módulos de 25+5 minutos, los cinco últimos de los cuales se utilizan para descansar. Cuando estés enfrentada a una tarea aburrida o monótona, por ejemplo, transcribir una entrevista palabra a palabra, puedes si es necesario utilizar una alarma para separar los módulos.

En todo caso, chicas, es solo un truco, de los muchos posibles, encaminado a encontrar el propio ritmo a la hora de trabajar para resultar consistente, que es de lo que se trata. En resumen y como bien decía la escritora Maya Angelou, “nothing will work unless you do (nada funcionará a menos que tú lo hagas)».

Sharing is caring!

No Comments Yet

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: