Ahora Más Cerca: Ser Mujer y Ser Líder

Por Ricardo Ginés

Querida amiga Bepow: llegas a casa, lo dejas todo tirado. Estás cansada. Has dudado acerca de tus posibilidades, de lo que podría haber sido y no es. De lo que eres y no te dejan ser.

Y has oído en televisión acerca del liderazgo pero parece música lejana. Y sin embargo, se te perdieron las palabras clave que lo definen y que son también muy femeninas: el saber escuchar, la empatía, la sociabilidad y un sexto sentido para ser cauta que tan bien conoces. ¿Te suena, verdad?

Aunque todos estos atributos están listados como femeninos, no significa que pertenezcan a las mujeres solamente, pero sí son definitorios de los valores que conducen a un liderazgo exitoso. Hace decenios que lo del ser femenino se puede unir al liderazgo y hay una jungla de datos, ciencia y estudios acerca de ello. Es hora de que te lo pienses, en Bepow te ayudamos a tenerlo claro.

Saber Escuchar

Básicamente, el liderazgo es definido como la habilidad (y el arte) de influir sobre un número determinado de individuos. De poder mediar en sus pensamientos, de sus acciones y su comportamiento. Y poder así tomar las riendas —con su consentimiento— de sus vidas.  Para ello, es muy importante saber escuchar, una cualidad que se atribuye tradicionalmente más a la mujer.

Además, según el último estudio del Pew Research Center acerca del liderazgo femenino (2018) son las mujeres en posiciones de liderazgo con el 42% (frente a los hombres con un 8%) las que sobresalen a la hora de resolver conflictos dentro de una organización.

Asimismo, las mujeres que participaron en un estudio del Journal of Educational Issues (Macrothink Institute, 2018) demostraron haber desarrollado un enfoque más colaborativo en el liderazgo. Porque enfatizan el “trabajo de equipo, el diálogo y el escuchar”.

La Empatía

¿Por qué no ser líder siendo mujer? La clave del asunto es que la feminidad ha sido durante siglos asociada a la dependencia, a saber, a la falta de libertad.

Las discusiones acerca de lo idónea que es una mujer para un cargo han abierto y ocupan un amplio espectro en el mundo académico. El techo de cristal para el empoderamiento femenino, así visto, siempre ha estado ahí. Pero las cosas están cambiando. Porque la empatía se asocia con la mujer y nunca ha sido más crucial en el puesto de trabajo que hoy en día.

Así lo indica un estudio publicado en 2018 por la agencia Businessolver, especializada en los beneficios del cambio del mercado. Resulta que el 96% de los empleados consideraron la empatía “crucial” y un posible “factor diferencial que motiva, une y conecta a la gente dentro de una organización”. O sea, que claramente es fundamental para el liderazgo.

Y según la misma fuente, el 81% de los directores ejecutivos (CEOs) cree que precisamente tener a más mujeres en puestos directivos aumentaría la empatía dentro de una compañía.

La Sociabilidad

Mientras las chicas se comunicaban más entre sí, los chicos iban a lo suyo y callaban o gritaban más. Lo has visto desde niña, ¿verdad, amiga Bepow? Ellas ganaban así en sociabilidad, ellos menos.

Lo que se ha observado en el contexto empresarial en los últimos años es que la predisposición culturalmente aceptada a ser más social en el ámbito femenino no solo está llevando a un cambio en la dirección de empresas, sino que los tiempos modernos acentúan la necesidad de que este factor vaya incluso en aumento.

Es precisamente “el cambio de naturaleza de organizaciones” el que demanda que “valores como el cuidado, el compartir, la compasión y el crear un consenso y la inclusión de todos”. Es decir, que factores generalmente asociados a la sociabilidad sean los decisivos en el liderazgo femenino, según un estudio de la John Molson School of Business (2016).

Los datos se basan en un informe detallado del comportamiento de mujeres líderes en situaciones delicadas o de crisis, que previsiblemente serán cada vez más habituales en un entorno tan competitivo. Y en él, el éxito de las líderes femeninas —lideresas—, según apunta la misma fuente, está generalmente asociado a ser más “comprensivas”, “intuitivas” y “diplomáticas” que sus compañeros. 

La Inteligencia Emocional

Hace más de veinte años (cómo pasa el tiempo, ¿eh?), un libro sacudió los puestos de los más vendidos en las librerías y revolucionó el mundo de la psicología. Se trataba de un volumen escrito por Daniel Goleman (1995) que aportaba el concepto entonces novedoso de la “inteligencia emocional”.

Venía a decir que este factor llegaba a ser, en muchas situaciones de la vida, más importante que la inteligencia racional (la generalmente medida por el “I.Q”, el coeficiente intelectual). Y la definía como una serie de habilidades cognitivas que permitían identificar y gestionar las propias emociones así como las de otros.

Que además se pudiera entrenar y aumentar (!!) era algo revolucionario, puesto que hasta entonces el coeficiente intelectual de la “otra” inteligencia se consideraba invariable por naturaleza (nuevos estudios han puesto en duda esta aseveración, empero).

Pues bien, fue comúnmente aceptado durante siglos y hasta hace poco, que las mujeres eran más dóciles y se conformaban más. Ello tenía naturalmente causas históricas e ideológicas que mejor se acallaban. Es decir, se trataba de esteorotipos.

Pero precisamente debido a ellos se asumía que las mujeres carecían de cualidades para liderar. Sin embargo, de forma intuitiva, se las asociaba con una mayor “inteligencia emocional” que los hombres, aunque no se sabía a ciencia cierta qué era eso.

Pero en 1995 llegó Goleman y definió con datos científicos aquella nebulosa.

Y ahora resulta que recientes estudios han venido a confirmar que este factor, generalmente despreciado como menor a la “inteligencia común”, puede ser mucho más importante para el liderazgo de lo que se pensaba.

Así lo pone de manifiesto un estudio presentado en el Life’09, Congreso Internacional de Liderazgo Femenino en Barcelona, titulado “La neurobiología del liderazgo: por qué las mujeres lideran de formas diferentes que los hombres”.

Según sus autores, existe evidencia, suficiente pero “limitada”, para confirmar que las mujeres aportan factores más altos de liderazgo e inteligencia emocional que los hombres. Y que ambos están asociados.

Otro estudio más reciente (K. F. Hay Group, 2016) también se inclina en la misma dirección: las mujeres son mejores en utilizar soft skills (destrezas sociales) y estas habilidades son cruciales para un “liderazgo efectivo”, hoy algo asimismo comúnmente aceptado.

Por lo tanto, amiga Bepow, si, como mujer, deseas ser líder algún día —o ya lo eres, de hecho—, tienes razones para alegrarte: estás de suerte debido a tu condición femenina.

Es hora de recoger lo sembrado. Y de salir de casa a comerte el mundo.

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