Vanessa Córdoba, portera de fútbol profesional

La guardameta asegura que para quitarnos la presión de decidir “tenemos que tener seguro el próximo paso” y  tomar “la mejor decisión con la información que tenemos”.

El camino de Vanessa Córdoba, guardameta del Club de fútbol Albacete y jugadora de la Selección de Colombia de Futbol femenino, lo está dibujando ella a su gusto decisión tras decisión, porque para ella “ningún camino ha sido recorrido dos veces”.

La colombiana de 23 años, estudiante de Comunicación y Marketing en la Universidad de Ohio en EEUU y también Instagramer de éxito que lucha por conseguir la igualdad de la mujer, acaba de ser transferida a España para jugar en el equipo femenino de Albacete  y seguir así persiguiendo su sueño de vivir del deporte. Desde sus inicios,  Vanessa ha asfaltado su propio camino de una manera singular, primero, como jinete de equitación, compitiendo en campeonatos en Turquía; después, como jugadora de voleibol playa en Colombia y, ahora, como guardameta profesional.

Para llegar adonde está ha tenido que tomar muchas decisiones difíciles, como dejar el voleibol por el futbol, e incluso hoy, en cada entrenamiento, en cada partido, tiene que tomarlas bajo la presión de que el resultado final del partido dependa de ellas. A quién pasar el balón en los saques, cómo organizar la barrera en un tiro libre, salir o no a cortar un centro… La colombiana se ha convertido en una verdadera experta de la toma de decisiones, aunque reconoce que lo que más le cuesta es “ignorar el qué dirán si me equivoco.”

“Tengo 10 compañeras pidiéndome el balón en el saque, esto quiere decir que tengo 10 opciones y he de decidir en 15 segundos cómo empezar una jugada que puede terminar en gol a favor o en contra”.

De modo que, a base de decidir todos los días, la guardameta ha llegado a la conclusión de que para quitarse la presión de los demás hay que “tener claro y decidido el próximo paso, o en el caso de un partido, el próximo pase, y entender que la decisión la tomaste con la información que tenías en ese momento”.

No sólo eso: un vez elegido el camino en el campo o en la vida, no mirar atrás.

“Eso de tomar decisiones a medias a mí, personalmente, no me ha funcionado. No termino haciendo ni lo uno ni lo otro, así que cuando decido, me voy con todas. Eso no significa que no pueda cambiar de rumbo o ajustarme. Sí, lo hago, pero una vez decido, no sigo pensando en las otras posibilidades que di de baja al tomar una decisión”, nos cuenta a Bepow.

Así lo hizo cuando decidió tomar la decisión de cambiar el voleibol por el fútbol por una lesión en la rodilla que requirió una cirugía preventiva. Entonces, los doctores le advirtieron que no volvería a jugar igual y le recomendaron cambiar de deporte. “Fue el miedo” lo que la llevó al fútbol, confiesa.  Si le hubiese ocurrido lo mismo hoy, no lo hubiera dejado. “Me hubiera dedicado a fortalecer más la rodilla y a trabajar más duro, pero no hubiera dejado un deporte que me encantaba”.

O sea que, aún tomando decisiones erróneas, Vanessa aprende la lección y sigue hacia delante, como demuestra la trayectoria que está cosechando con el fútbol.

“Una vez tomada la decisión, poco a poco iremos abriendo nuestro camino hacia la nueva meta y sobre la marcha iremos ajustándonos y avanzando.”

Y es que aunque ella tiene referentes y personas que admira, entre ellas su padre, el conocido guardameta colombiano Oscar Córdoba, que la inspira, Vanessa prefiere hacer su propio camino con sus decisiones, sus errores y sus lecciones. Para ella ha sido vital  “entender mi rol, mi responsabilidad y mis habilidades. “Esta es una fórmula que le sirve para estar tranquila con sus determinaciones:

“Hay momentos en los que quiero parecerme a Fulanita en el arco, hacer un saque, cortar un centro y organizar la barrera al mismo tiempo sólo por lucirme y demostrar que me lo merezco y termino fallando, por lo que he aprendido que hay etapas para todo y va en mi madurez y experiencia saber distinguir cada una”.

Uno de los roles que Vanessa asume fuera del campo es poner todo su empeño en que las mujeres tengamos un lugar más equitativo en el mundo, para lo cual cree que lo mejor es “dejar nuestro ego a un lado y pensar lo que es importante para las mujeres como colectivo, porque cuando dejas de querer ser la más aplaudida, la más bonita, la atleta con más seguidores… entiendes cuál es tu rol en este cambio que estamos buscando y que, a veces, el resultado no es el que una anhela.”

Como veis, Vanessa es toda una experta en tomar resoluciones, pero eso no impide que la vida le siga metiendo goles y enseñándole que no es posible escapar de las decisiones erróneas, del fracaso, de los bajones y de la falta de motivación. Para ella es importante, a fin de salir de esos momentos difíciles, “siempre recordar por qué empezaste… sólo busca la motivación para hoy y piensa a largo plazo”.

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