La deportista  asegura que es cómo reaccionamos al fracaso lo que hace que sea un fracaso más o te idenfiques como una fracasada.

Sofia Gomez Uribe con tan solo 26 años se ha convertido en una leyenda del deporte, tanto en su país, Colombia como a nivel mundial, al ser la única mujer en el mundo que ha descendido 84 metros de profundidad en apnea, aguantando su respiración y con bialetas.  La colombiana estuvo ni más ni menos que 2 minutos y 45 segundos bajo las aguas cristalinas de la isla Dominicana de Soufriere, y cumplió así uno de sus sueños.

Pero antes de la gloria, vinieron  algunos ‘fracasos’, según nos contó la apneista en su entrevista con Bepow. “Yo he sentido el fracaso y es horrible, obvio que nadie lo quiere sentir, pero he aprendido que es parte del proceso y es mi reacción después del fracaso que hace que sólo sea un fracaso más o que haga que me identifique como una fracasada”.

Sofia, una chica sonriente y  relajada soñó con ser veterinaria, monja, campeona de nado sincronizado, ingeniera civil  y  “por accidente” acabó por ser campeona de apnea.  “En el momento que supe que quería hacer esto a nivel profesional, también acepté que no iba a ser el camino más fácil, pues en ese momento, acabando de graduarme como ingeniera civil, el camino ‘normal’ era mandar hojas de vida y esperar a que me contrataran. No era tener que salir a buscar sponsors para un deporte que nadie conoce y que yo solo llevaba 2 años practicando.”

Sin embargo, esto no paró a la apneista, una persona “muy terca”, como dice ella, pues dos años más tarde, junto a su entrenador y novio, Jonathan Sunnex y con el apoyo incondicional de sus padres, anunciaron al mundo que iban a romper el record mundial.  “Cuando vi que podía alcanzar los 83 metros, decidimos lanzarnos a batir este record oficialmente. Yo no tenía toda esa plata así que nos tocó salir a buscar sponsors y anunciar lo que íbamos a hacer.”

Una cosa es batir un record y que la gente se entere después, otra cosa es anunciar que lo vas a hacer y saber gestionar la presión y la expectativa. Sofía estuvo tranquila, pero dos semanas antes del intento entró en pánico y no quería seguir adelante. “No importa que tan fuerte eres mentalmente, necesitas tener alrededor a esas personas que creen en ti, que ven lo que puedes alcanzar y que te lo recuerden. Para mis esas personas han sido mis papás y Jonathan. Y en ese momento él me lo recordó y me ayudó a superarlo.”

El lunes 3 de julio, Sofia se sumergió para intentar romper el récord mundial y falló. “Fue horrible. Yo solo pensaba ‘que pena’ ‘soy una fracasada’ ‘que mierda de deportista que soy’ al punto que hice un berrinche y una pataleta que ni te imaginas.”

El apoyo de su novio hizo que Sofia se enfocara en los otros dos intentos que todavía tenia para romper el record. Y a la segunda, lo logró. “En ese momento estaba super feliz, no me lo creía, por fin vi que valió la pena todo ese esfuerzo y sentí que me quitaba un peso de encima y pasé de decirme a mi misma ‘soy una fracasada’ a estar feliz y orgullosa y pude dejar ese intento fallido como un fracaso más en el pasado.”

Para Sofia el fracaso ahora es “no levantarme feliz y no alcanzar mis metas” y el éxito lo define como “competir con uno mismo y superarse constantemente.” Estas definiciones no siempre han estado tan claras para la apneista, ha tenido momentos en el que “el éxito y el fracaso lo definían otras personas por mi o simplemente era algo externo que yo no controlaba y terminaba afectándome horrible.”  En las redes sociales, nos cuenta, “empiezo a compararme con otras mujeres y otros deportistas …y a veces termino diciendo ‘no soy nada’ o ‘no he logrado nada’ …Lo mejor es no basarse 100% en validaciones externas, pero es super complicado y yo personalmente lo he aprendido a tortazos con la experiencia.”

Por ejemplo, este último año ha sido muy difícil para ella, hasta el punto que pensó en tirar la toalla.  “Fue un momento clave de introspección donde me di cuenta de que tenia que redefinir mis metas y cambiar la perspectiva para poder seguir adelante” . De ahí ha salido más fortalecida con sus emociones redireccionadas y disfrutando más lo que hace. “Una de mis inmersiones favoritas fue una en la que quedé cuarta, osea, no me fue para nada bien, pero fue una en la que yo me sentí perfecta y recordé mi pasión por este deporte.” Ahora  trata de ver cada campeonato y entrenamiento como “un conjunto de pasos que me ayudarán a llegar más lejos” y que “no siempre se tiene que quedar el primero para avanzar, ir creciendo como profesional y deportista e ir cumpliendo tu definición del éxito.”

En cuanto a los miedos, Sofia nos cuenta que “una cosa son los nervios y otras cosas son los miedos y tenemos que aprender a distinguirlos para poder dominarlos y superarlos.” En su caso, su mejor aliado para distinguir entre los dos ha sido la experiencia y enfrentarse a estos, por ejemplo “mi sueño de ser veterinaria murió el día que descubrí el miedo tan horrible que le tengo a las vacas, es que les tengo pavor. En cambio, cuando hice apnea, pues si obviamente la primera vez estaba súper nerviosa y no sabia si lo que sentía era miedo como el de las vacas o sólo emoción, adrenalina y esas cosas que uno siente la primera vez que hace algo o cuando va a competir. Y pues resultó siendo solo nervios, que todavía siento en mis inmersiones. Por eso yo le digo a la gente que intente, que pruebe cosas nuevas y que se arriesgue; pues la mejor manera de ver de que estamos hechos.” Y con eso nos quedamos, como también lo hacen los más de 298,000 seguidores que tiene la apneista en Instagram.

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