María del Mar Raventós, Presidenta de Codorniú

 

La presidenta de Codorniú asegura que la humildad es el mejor remedio que tenemos las mujeres para ganar confianza.

Es pausada y relajada. Es pausada y relajada. Y eso nos ha sorprendido. Nos la esperábamos llegando y yéndose con la lengua fuera como esas mujeres que hacen miles de cosas y entran en escena derrapando. Pero María del Mar Raventós es todo lo contrario, respira tranquila, busca un marco con la foto de sus hijos y nos la muestra, charla animadamente mientras el cámara prepara el set, nos explica que les gustan las velas en casa e ir en barco en la Copa del Rey de Palma de Mallorca.

Todo ello a pesar de tener una agenda a rebosar, ser la presidenta de Codorniú, una compañía que emplea a más de 800 personas, con diez bodegas en España, Argentina y California; de ser madre de seis hijos y abuela de otros tantos… y de lucir impecable, con su pelo de peluquería, su vestido níveo con chaqueta a juego, lo cual, como todas sabemos, también requiere su tiempo.

Es toda presencia, cercanía, serenidad, elegancia y un verdadero pozo de sabiduría ¿Será por ello que es una de las diez mujeres más poderosas de España? Tal vez se deba a que es una mujer muy ordenada,  perfeccionista, disciplinada y con unos fuertes principios que, afortunadamente, comparte con nosotras. Los llama CEPA, como las plantas de la uva de la que se salen sus famosos vinos: La C se refiere a la confianza, “la confianza que tenemos que tener en nosotras mismas, en nuestros compañeros y en los proyectos en los que nos embarcamos”. La E es de esfuerzo, de hacer las pequeñas cosas correctamente, como “llegar a la hora al trabajo, ordenar, hacer bien las presentaciones, formarse continuamente”. La P responde a la pasión y se ve en sus ojos chispeantes cuando habla de sus viñas. Y, por último, la A de apertura, de estar abierta a nuevas tecnologías, a nuevos mercados, a nuevos productos.

A nosotras en BEPOW nos encantan esos principios. Y lo que nos gusta sobre todo son esos ojos llenos de luz que, a sus más de sesenta años y a pocos meses de su jubilación, están llenos de curiosidad, entusiasmo y de nuevos retos.

Empezó a trabajar con veinticuatro años en Codorniú, cuando colgó sus títulos de Licenciada en Económicas y Psicología para probar que se merecía el cargo. Lo demostró, hasta el punto que lleva veinte años en el puesto de Presidenta. ¿Tuviste dudas sobre tu capacidad cuando te ofrecieron presidir la compañía?

Yo soy bastante simple y digo: ‘si me lo han ofrecido, quiere decir que confían en mí, luego lo puedo hacer’. Yo no había soñado con ser presidenta de Codorniú, pero cuando me lo propusieron, pensé: ‘qué bonito, qué responsabilidad, creo que puedo hacer un buen papel, por lo tanto, adelante’. Estos miedos que a veces tenemos las mujeres de no podré, no sabré, tienen que ver mucho con la humildad. A mí personalmente no me gusta hablar en público, pero cuando me encuentro delante de un foro, reflexiono: ‘han venido a escucharme, no he de pensar tanto en cómo voy a quedar yo, sino en qué les voy a transmitir’. Entonces estos miedos desaparecen, porque muchas veces el miedo es a quedar mal nosotras, y es absurdo. Hay días que habrás estado fenomenal y hay otros días que tampoco habrás estado tan mal, pero da igual. La humildad es muy buena para todas las mujeres para perder ese miedo, para decir ‘oye, tú, yo lo hago así’. Eso sí trabajando, esforzándote y preparándote muy bien las cosas.

¿Es porque somos muy perfeccionistas y eso nos paraliza a veces?

El perfeccionismo es bueno sin ser exagerado, sin que te atormente, yo creo que lo más importante es la humildad o la transparencia, la naturalidad. Y ese perfeccionismo no te tiene que romper la naturalidad, que es lo más importante.

Madre de nada más ni nada menos que de seis hijos y trabajadora. ¿Podía cumplir bien en los dos sitios?

Todo el mundo dice: ‘cumplirás mal en un sitio, cumplirás mal en el otro’, y es la verdad. La verdad. Pero esto no te tiene que tirar para atrás. Yo sé perfectamente que hay veces que he dejado atrás a un niño enfermo y me ido llorando al despacho, pero tenía que hacerlo. No obstante, esto no me tiene que quitar el sueño, ni me tiene que preocupar. Ante esa situación, decidí lo mejor. Ha habido otros momentos en los que, por estar en casa con mis hijos, habré dejado algo en el despacho, pero era mi mejor decisión en aquel momento.

¿Y el sentimiento de culpa?

Las mujeres a veces nos flagelamos: ‘¡Ay! Qué mala he sido aquí, qué mala he sido allá’. Bueno, no. Era lo que tenías que hacer y la mejor decisión en ese momento con los datos que tú tenías. Y ya está, no te culpes. Porque si yo por ejemplo tuviese que hacer una lista de cosas en las que he fallado en mi casa, tendría la tira; y en el despacho, también; y con el vecino, pues también. Todos tenemos cosas que hemos hecho mal con los demás. Pero en aquella circunstancia era la mejor decisión que había tomado y ya está. Y aquello está bien hecho. Y si no, ya veré en qué me he equivocado y ya rectificaré.

En BePow queremos alcanzar nuestro máximo potencial en el trabajo, ¿Qué nos aconsejas que hagamos o que leamos?

Leer es bueno, pero lo más importante es soñar, ver dónde quieres ir, qué quieres de tu vida y entonces luchar por esas pequeñas cosas que te van a ir abriendo el camino hasta alcanzar lo que desees. Cada una tiene que saber lo que quiere como persona y ser feliz a nivel personal y estar tranquila. Yo tengo amigas que son médicas y han dejado su trabajo por sus hijos y son felices. Y eso es lo más importante, ya que un trabajo no te va a dar la felicidad.

Actitud y un sueño. ¿Qué nos recomienda a las mujeres que ya tenemos un sueño?

Hacerlo. Si tú ves que tu compañera de trabajo ha emprendido una línea y trabaja de esta manera, copia. Hazlo. Ponte metas: ‘el año que viene, quiero conseguir esto’. Y estudias cómo lo puedes hacer, a quién te debes dirigir, que tienes que pedir, pedir ayuda. Pedir ayuda hoy en día cuesta muchísimo y la gente está deseando darla. Y luego fórmate. Tienes que seguir estudiando y tienes que seguir formándote.

La gente te aporta mucho y a veces lo desperdiciamos, escucha bien. Y también es importante la actitud de las personas, porque una actitud positiva te hace crear un buen ambiente, se trabaja mejor y te hace sentirte más feliz contigo misma.

¿Existe una diferencia entre el liderazgo femenino y el masculino? ¿Somos las mujeres menos focus?

Yo creo que tienes que estar enfocado hacia donde vas, no en algo, sino hacia donde te diriges en ese camino. Y el camino no es tan estrecho. Quizá los hombres lo enfocan y solo ven aquello, en cambio tú ves un poco ese árbol que hay aquí, ese matorral que está allá y entonces vas un poco trampeando, pero vas en el mismo camino. Yo creo que ahí está la diferencia, que las mujeres somos un poco más flexibles porque no nos queda más remedio, mientras que los hombres no ven a veces los lados.

En Bepow nos sentimos motivadas después de escuchar a María del Mar Raventós y estamos pensando en agenciarnos sus valores CEPA. ¿Y a vosotras, os inspira? ¿Qué vais a aplicar de lo que nos transmite?

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